Posts Tagged ‘Ciencia-Ficción’

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Dibujando… ‘Solaris’, de Stanislaw Lem.

1 marzo 2010

por Atreus.

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¡Haced CLICK sobre él para ampliar, que el dibujo gana más!
(ACRÍLICO, 47×32 cm).

Si ya he dado el coñazo no con uno, sino con dos posts acerca de Solaris… ¿por qué no darlo con un tercero? 😛

Imaginado a través de las páginas de la monumental obra de Stanislaw Lem, en este dibujo no he intentado reflejar un momento concreto de la historia, pero sí encapsular un buen número de detalles de la misma probablemente sólo captables por los lectores, desde la ventana panorámica de la Estación, los dos soles rojo y azul, o los resplandores aceitosos y plateados del mar, hasta una Harey melancólica e irremediablemente ligada al misterioro océano planetario.

~Posts relacionados: Leyendo… Solaris (1961), de Stanislaw Lem, y Viendo… Solaris (Solyaris; 1972), de Andrei Tarkovsky.

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Dibujando… ‘Fahrenheit 451’, de Ray Bradbury.

23 febrero 2010

por Atreus.

 

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¡Haced CLICK sobre él para ampliar, que el dibujo gana más!
(ACRÍLICO, 45×29 cm).

Era un placer quemar.
Era un placer especial ver cosas devoradas, ver cosas ennegrecidas y cambiadas. Empuñando la embocadura de bronce, esgrimiendo la gran pitón que escupía un kerosene venenoso sobre el mundo, sintió que la sangre le golpeaba las sienes, y que las manos, como las de un sorprendente director que ejecuta las sinfonías del fuego y los incendios, revelaban los harapos y las ruinas carbonizadas de la historia. Con el simbólico casco numerado -451- sobre la estólida cabeza, y los ojos encendidos en una sola llamarada anaranjada ante el pensamiento de lo que vendría después, abrió la llave, y la casa dio un salto envuelta en un fuego devorador que incendió el cielo del atardecer, y lo enrojeció, y doró, y ennegreció. Avanzó rodeado por una nube de luciérnagas
(…), mientras los libros, que aleteaban como palomas, morían en el porche y el jardín de la casa. Mientras los libros se elevaban en chispeantes torbellinos y se dispersaban en un viento oscurecido por la quemazón.
Montag sonrió con la forzada sonrisa de todos los hombres chamuscados y desafiados por las llamas
. (De la traducción de Ediciones Minotauro; 2007).

Así comienza la poética distopía de 1953 del gran Ray Bradbury, uno de los clásicos literarios del siglo XX (y adaptado al cine en 1966 por Francois Truffaut), y así es la imagen que siempre me ha venido a la mente leyendo esas líneas. Resultado un tanto desastroso, pero es la primera vez que uso pinturas acrílicas… así que espero que se tenga en cuenta 😛

~Post relacionado: Leyendo… Crónicas Marcianas (The Martian Chronicles; 1950), de Ray Bradbury.

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Viendo… ‘Solaris’ (‘Solyaris’; 1972), de Andrei Tarkovsky.

8 octubre 2009

por Atreus.

[Reseña publicada originalmente en la web PASADIZO. ¡Clickad AQUÍ para leerla allí!]

PhotobucketEl planeta Solaris ha sido durante años el mayor enigma a que se ha enfrentado la ciencia a lo largo de su historia. Kris Kelvin, un psicólogo, es enviado a la estación espacial que orbita dicho planeta con el propósito de investigar unos extraños sucesos acontecidos entre su tripulación y, una vez a bordo, acabará enfrentándose a un misterio proveniente de unos territorios más inexplorados que el mismísimo Cosmos: la materialización de sus propios fantasmas interiores.

Basada en la magistral novela de 1961 del polaco Stanislaw Lem, se trata de una historia a la que el cine ya se ha acercado en tres ocasiones. La primera de todas ellas en 1968 por un directo soviético llamado Boris Nirenburg, siendo un producto en blanco y negro para la televisión rusa del que pocos datos consiguieron salir de las férreas fronteras culturales de su país, a excepción de algunos fragmentos publicados recientemente en Internet. La segunda, en 2002, dirigida por Steven Soderbergh y protagonizada por George Clooney. Sin embargo, la presente adaptación es la más celebrada de todas ellas, hoy en día convertida en un clásico de la ciencia ficción que, en su tiempo, en plena guerra fría, fue tontamente considerado como un contraataque soviético frente al éxito americano de 2001: una odisea del espacio (2001: A Space Odyssey, 1968), una película con la que comparte más bien escasos parecidos, principalmente debido a que, como dice el tópico, la de Kubrick mira al Cosmos, mientras que la de Tarkovsky dirige su mirada al interior del Hombre.

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Leyendo… ‘Solaris’ (1961), de Stanislaw Lem.

6 agosto 2009

Antropocentrismo y tragedia humana en las estrellas.

por Atreus.

PhotobucketEl psiquiatra Kris Kelvin es enviado a la estación espacial Solaris, que toma su nombre del planeta sobre cuya superficie se mantiene a pocos centenares de metros de altura. El planeta, un gigantesco océano de plasma de comportamientos antinaturales, y se dice que conscientes, ha supuesto durante décadas el mayor reto científico al que se ha enfrentado el Hombre en toda su existencia. Una vez llega a la estación, Kelvin se encuentra con un panorama insólito y claustrofóbico: un científico suicidado, otros dos convertidos en personas erráticas y desconfiadas, y por si fuera poco, la presencia de extraños visitantes ajenos a la estación, entre los cuales, Kelvin se reencontrará con Harey, su amada, fallecida años atrás…

En nuestro diccionario de la lengua española existe una palabreja que es epistemología, definida como la “doctrina de los fundamentos y métodos del conocimiento científico”. Es decir, que se trata de la disciplina filosófica que estudia la teoría del conocimiento fundamentada en la ciencia, y se encarga de cuestionarla formulando preguntas de este estilo: ¿puede ser la ciencia capaz de explicarlo todo? ¿Se trata de una visión universal de la realidad, o está siempre condicionada por el punto de vista del Hombre? Al gran escritor polaco Stanislaw Lem siempre le interesaron este tipo de cuestiones, de forma que una gran parte de toda su narrativa está ocupada por obras que intentan recapacitar acerca de nuestros límites cognitivos, y ponen en tela de juicio la visión antropocéntrica con la que, sin darnos cuenta, lo valoramos todo a nuestro alrededor. Solaris se enmarca dentro de este grupo de obras. Y no sólo se trata de su novela más conocida; tal vez su obra maestra. Lem creó todo un monumento de poderosas descripciones, atmósferas malsanas que absorben al lector y una potente carga emocional, en el que el hombre viaja a las estrellas a su encuentro con lo desconocido, y acaba por conocerse más a sí mismo.

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CRÍTICA TV: ‘Caprica’ – Episodio Piloto (2009).

22 abril 2009

El episodio piloto de Ciencia-Ficción más maravilloso de los últimos años. Os presentamos Caprica, cincuenta y ocho años antes del extermino Cylon…

por Zinho.

PhotobucketNOTA: Estos minutos de televisión que nos ha brindado Caprica son demasiado filosóficos, románticos y profundos como para hacer una crítica que esté a su altura. La profundidad del argumento planteado en esta hora y media de televisión, y lo que parece que apunta para la futura serie, son argumentos serios, inteligentísimos en su planteamiento y de una anticomercialidad que asusta hasta el punto de que veo claro que esta obra maestra no llegará a finalizar su primera temporada, aunque de eso hablaré luego. Ahora simplemente intentaré responder a todas esas preguntas que esta maravilla de Ron D. Moore ha creado en mí. Vamos allá:

Caprica es el spin-off de Battlestar Galactica, del que ya hablamos aquí meses atrás. Nos sitúa cincuenta y ocho años antes de la caída; es decir, antes de los eventos que iniciaban BSG: el exterminio de los humanos por parte de los Cylon.

En ese contexto, sin guerras de por medio, este episodio piloto nos presenta una sociedad avanzada y a la vez tradicional con todos los problemas que acusa una sociedad global (creando ese paralelismo con la vida real que siempre adora Ron D. Moore): religión, política, tecnología y lucha de clases.

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¿Dónde están los marcianitos de ‘Inteligencia Artificial’?

17 enero 2009

Viajemos, para los todavía despistados, al simbólico y melancólico mundo futuro de los súper-robots.

por Atreus.

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Gestada durante años por el tandem Stanley Kubrick/Steven Spielberg y ambientada en un futuro no demasiado lejano en que la Humanidad da sus últimos estertores consumida por su propia deshumanización, Inteligencia Artificial (A.I. Artificial Intelligence) narra el angustioso periplo de David, un niño robot “más humano que los humanos” y capaz de amar más que ellos, movido por el amor hacia su madre en su intención de querer ser un niño de verdad.

Sin cortarme un pelo, se trata de una auténtica obra de arte que, espero, tarde o temprano acabará por ser ampliamente reconocida ya no sólo por sus obvias y más que impecables virtudes técnicas, sino también por la profundidad de su discurso filosófico de fondo. Aunque, para ello, es vital que la película en cuestión logre despojarse de una cierta serie de preconceptos, muy habituales en el cine de Spielberg, que han impedido que muchos espectadores lleguen a comprender la moraleja de la misma, que acaba por consolidarse en un tercer acto en el que hacen aparición unos seres que todavía muchos piensan que son alienígenas…

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Viendo… ‘Star Trek: la Película’ (‘Star Trek: The Motion Picture – Director’s Edition’; 1979), de Robert Wise.

3 diciembre 2008

por Atreus.

PhotobucketFue en la noche del 8 de Septiembre de 1966, cuando la cadena estadounidense NBC emitió el primer capítulo de una serie de televisión que, muy poco a poco, acabaría por convertirse en uno de los seriales más importantes de la historia del medio, y por encima de todo, en un fenómeno sociológico y cultural que ya forma parte inherente de la cultura moderna occidental, para bien y para mal.

La novedad de Star Trek era que se trataba de una serie que no hablaba sobre la guerra, sino sobre la paz. Su bienintencionado creador, Gene Roddenberry, aunó algunas de las pautas aventureras de la “Space Ópera” y las sensibilidades sociales de aquellos revolucionarios años sesenta como el pacifismo, la igualdad sexual, las integraciones raciales y culturales o el amor por la naturaleza, con muchas de las constantes filosóficas y humanistas de la Ciencia-Ficción literaria de la época (discursos por aquel entonces escasos en el cine o la televisión), en una amalgama inusual que Roddenberry tomó como medio para poder expresar y compartir dichas inquietudes de forma muy sencilla y digerible, y al mismo tiempo difundir sus esperanzas más optimistas en la posibilidad de un futuro de paz y progreso en que la humanidad consigue erradicar el hambre, las desigualdades, la guerra e incluso el dinero. Todas esas inquietudes, centradas en Grandes Preguntas como nuestro papel en el Cosmos o la búsqueda de Dios, resultaron inusuales en una sociedad más acostumbrada a historias televisivas más típicas de buenazos y malotes, pero al final lograron calar hondo en un público de fieles telespectadores que semana a semana hacían volar sus fantasías y esperanzas junto a la tripulación del USS Enterprise en su búsqueda de respuestas y nuevos mundos a lo largo del Espacio, la última frontera.

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Michael Crichton (1942 – 2008).

6 noviembre 2008

por Atreus.

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Escritor, cineasta, productor, guionista, viajero, deportista, médico, antropólogo, y más alto que una montaña. Asín era Michael Crichton, un hombre multifunciones cuya aventura en el mundo de las letras comenzó en Harvard y Cambridge siendo muy joven, y alcanzó su punto más álgido en 1993 cuando Steven Spielberg convirtió en un éxito mundial la que es su obra más afamada: Parque Jurásico, la segunda  novela adulta que leí siendo yo un mero lechón.

Desde que su libro La Amenaza de Andrómeda fuera convertido por Robert Wise en un gran film en 1971, su carrera estaría muy unida al mundo del cine durante las siguientes tres décadas: dirigió las adaptaciones de sus propias novelas Almas de Metal y El Primer Gran Asalto al Tren; adaptó a Robin Cook en Coma (que también dirigió); escribió y posteriormente guionizó Parque Jurásico y Sol Naciente; terminó la realización de El Guerrero Nº13; y aparte de ser el autor de otras novelas como Congo, Esfera, Rescate en el Tiempo, El Hombre Terminal y El Mundo Perdido (la mayoría adaptadas en películas muy inferiores a sus libros), fue también el creador y productor de una de las series más exitosas e influyentes de la historia: Urgencias, basada en su libro Un Caso de Urgencia.

Para la mayoría de sus obras, el bueno de Crichton realizaba exhaustivas documentaciones con el objetivo de tratar uno o dos conceptos científicos o tecnológicos con el objetivo de desarrollarlos y explorar sus consecuencias tanto positivas como negativas, queriendo al mismo tiempo acercarlos al gran público y entretenerlo a través de historias construidas con grandes dosis de intriga o aventura. A este género se le suele llamar Techno-Thriller, y él fue su máximo exponente. En otras ocasiones se salía de esta regla como en El Primer Gran Asalto al Tren (intriga victoriana), Devoradores de Cadáveres (o El Guerrero Nº 13, original experimento realizado en base a textos de la antiguedad) y otras, pero Crichton fue, por encima de todo, un escritor que hizo de la Ciencia-Ficción su medio de expresar las inquietudes morales y sociales de la ciencia.

Por tantas horas de entretenimiento, por tus geniales pelis de culto de los 70 y especialmente por ser el responsable de una de las más marcantes de mi infancia, muchas gracias por todo y descansa en Paz, Michael.

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¡¡Espectaculares clásicos en el inminente Sitges 08!!

12 septiembre 2008

La 41ª edición del Festival Internacional de Cine de Cataluña, del 2 al 12 de Octubre, proyectará algunos de los más cojonudos clásicos del cine de Ciencia-Ficción en una retrospectiva completísima.

por Atreus.

Photobucket2008 ha sido el 40º aniversario de una de las más imponentes películas de la historia. Os hablo de esa perfección absoluta titulada 2001: Una Odisea del Espacio, película de la que amenazo escribir una de esas ultra-apasionadas reseñas antes que este año termine. Para celebrar el evento, el Festival de Cine de Sitges proyectará esta obra de arte contando, además, con la presencia del mago de los efectos especiales Douglas Trumbull, el asistente de Kubrick Jan Harlan y los actores de la misma Keir Dullea y Gary Lockwood.

La película encabeza una alucinante lista de grandes clásicos de la Ci-Fi, con la que se podrá reflexionar acerca del papel del género dentro del cine contemporáneo y su evolución a lo largo de la segunda mitad del siglo XX. A través de diferentes secciones del festival, se podrá gozar de ver en la pantalla grande películas míticas como, tomad nota: El Planeta de los Simios (la original, por supuesto), La Fuga de Logan, Planeta Prohibido, Brainstorm, Encuentros en la Tercera Fase, Atmósfera Cero, Star Trek: La Película y Star Trek II: La Ira de Kahn, El Hombre con Rayos-X en los Ojos, La Amenaza de Andrómeda, Barbarella, The Man Who Fell Earth, ¿Qué Sucedió Entones? (Quatermass And The Pit), The Hidden (Lo Oculto), el Solaris de Tarkovski, y otras películas como el King Kong original, La Noche de los Muertos Vivientes, Terminator 2 y Los caballeros de la Mesa Cuadrada de los Monthy Python, entre muchas más sin contar, además, con la interminable lista de estrenos de actualidad.

He sabido de estos títulos gracias a la amabilidad del forero de NosoloHD Sisifo2, ya que el site oficial del festival se actualiza aún menos que este blog ( 😉 ). A mí, no obstante, se me hace la boca agua “apenas” con esta selección de grandes clásicos, y personalmente es lo único a lo que iría. Ojalá Zinho y yo podamos, porque ver 2001 en la pantalla grande tiene que ser no una experiencia, sino LA experiencia.

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‘Fundación’ será adaptada al cine.

5 agosto 2008

¿De la forma que el hollywood actual adapta las buenas novelas? Miedito nos da…

por Zinho.

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Jeje… cachondos los Peliculeros… le han cogío cariño a mi jeto.”

Si es que ya sabía yo que en Hollywood leían Peliculeros. Ha sido currarse Atreus una reseña de la fantástica saga literaria (y que podéis, y debéis, leer AQUÍ), y unas semanas después, los grandes genios de poco cerebro y nula capacidad de reinvención que son los productores ejecutivos de Hollywood se han sacado de la manga que ahora toca volver a adaptar a Asimov tras aquella bazofia titulada Yo, Robot. Yupi.

Como bien dicen en la gran web de Las Horas Perdidas, la cosa da verdadero yuyu. Los ex-jefes de New Line Cinema, Bob Shaye y Michael Lynne, han decidido dar luz verde a este proyecto, que si bien ya es difícil por ser una trilogía inconclusa (el resto de la saga no me acaba de convencer, y no soy el único), tiene un primer libro que a mi parecer es muy poco adaptable. Muchas épocas distintas y muchos personajes protagónicos le dan al relato una gran intensidad a la hora de narra los acontecimientos del mismo, pero que insisto, deja muy poco margen a la hora de adaptarse en una peli de dos horas. Hay dos opciones:

A) La opción Leónidas: coger el toro por los cuernos, hecharle cojones, encargarle al Ronald D. Moore de nuestra querida Battlestar Galactica la “peliculerización”, con pocas estrellas y mucho actor con empuje, adaptando el relato con la mayor fidelidad posible, diseñando el futuro tal como lo describió Asimov, haciendo felices a miles y miles de fans, presentando una película orgullosa de ser de ciencia ficción, y elevándonos a todos los Peliculeros a una felicidad climática más apabullante que el final de Amarok.
B) La opción Atreus: Como mi ilustre y genial colega comentó a modo de crítica-broma para futuras adaptaciones de novelas en ESTE articulazo, Shaye y Lynne siempre pueden tirar por una “reinterpretación” (joder con la palabrita de moda…) con Will Smith como un Hary Seldon que sobrevive a todas las épocas por medio de clones, con mucha publicidad, mucha acción y poco, o mejor dicho, nulo guión. El inútil de Akiva Goldsman siempre será el más recomendado…

¿Quién ganará? La respuesta, en un par de añitos (o no).

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Viendo… ‘Blade Runner: El Montaje Final’ (‘Blade Runner: The Final Cut’; 1982 / 2007), de Ridley Scott.

18 julio 2008

Un relato acerca de lo que nos define como humanos. ¿Es Deckard un replicante?.

por Atreus.

INTRODUCCIÓN
Una experiencia personal.

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La sala de cine está totalmente en oscuridad. Suena un lejano sonido de percusión, y unos créditos iniciales comienzan a aparecer en pantalla, mientras una melodía electrónica, pausada, ascendente y descendente como una respiración, nos va preparando para lo que circulará ante nuestros ojos durante las siguientes dos horas. Una tremenda explosión de fuego nos sorprende, y en apenas un segundo, somos transportados a la infernal Los Ángeles del año 2019. Un turbio horizonte de altas y oscuras torres, con más explosiones por aquí, y por allá. Un vehículo aéreo Spinner pasa junto a nosotros con un sonido intenso. Al fondo, vislumbramos unas inmensas construcciones semejantes a los templos de un Dios, y de repente, el ojo del mismísimo ángel caído Roy Batty llena la pantalla mientras, tras descender de los cielos, contempla el infierno extendido ante él, como un reflejo de la fascinación del espectador ante un inicio fílmico tan sugerente y poético al son de la magistral composición de Vangelis.

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Leyendo… ‘Crónicas Marcianas’ (‘The Martian Chronicles’; 1950), de Ray Bradbury.

10 julio 2008

Nuestras miserias, allá donde vayamos.

por Atreus.

PhotobucketRay Bradbury pertenece, tal y como es ampliamente considerado, a la vertiente más poética de la Ciencia-Ficción literaria. Algo por lo que fue y sigue siendo absurdamente criticado por algunos sectores, tan sólo por el hecho de buscar la belleza en su prosa y utilizar la ciencia apenas como vehículo de su ficción. Contrariamente a los estilos de otros autores del género, al autor no le interesa si en Marte el cielo no es azul o si el aire no es respirable, si la telepatía puede o no puede ser posible, o si el Sol sale del Este para ponerse en el Oeste. “Yo no proporciono verbiarios a los matemáticos y a los físicos”, se defiende el escritor. Nunca necesitó dar importancia o verosimilitud a los elementos científicos de sus relatos, porque lo que más importa en ellos es el mensaje y la reflexión, casi siempre con las elevadas cotas de misantropía que caracterizan al autor.

De este modo, en Crónicas Marcianas, Bradbury nos narró con gran aliento poético la progresiva colonización del Planeta Rojo por la humanidad, utilizando dicho suceso como una metáfora para reflejar los males de nuestra sociedad y de los tiempos en que vivimos, rezumando al mismo tiempo una gran melancolía.

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Sensacional descubrimiento arqueológico: ¡Encuentran metraje inédito de ‘Metrópolis’!

3 julio 2008

por Atreus.

PhotobucketMetrópolis no es sólo uno de los más imponentes films de cine mudo y del género de la Ciencia-Ficción, sino también uno de los más grandes exponentes del expresionismo alemán, y una auténtica obra de arte. Dirigida por Fritz Lang en 1927, se trata de una parábola distópica que narra la rebelión de una esclavizada sociedad obrera contra la clase privilegiada, realizada con una imaginería visual tan portentosa que generó inspiración en muchísimos films contemporáneos y que parece mentira que haya sido hecha en su época. Pero una mala acogida tras su estreno, y haber sido el film más caro producido hasta la fecha en Alemania, provocaron que el estudio obligara a Lang a recortar un total de 948 metros de celuloide (un 25% de película) para nuevas exhibiciones, tras lo cual la versión original pareció haberse perdido para siempre.

Ahora, investigaciones actuales afirman que en 1928, un distribuidor cinematográfico argentino llamado Adolfo Z. Wilson logró comprar una copia de dicha versión íntegra, y durante años esta fue pasando de mano en mano hasta dar con sus huesos en el Museo del Cine de Buenos Aires, en 1992, donde permaneció hasta ser recientemente encontrada de forma casual por la directora actual del museo, Paula Félix-Didier. Ante tal descubrimiento arqueológico-cinéfilo, la directora viajó hasta Berlín para investigar la copia con expertos invitados por el periódio Die Zeit y con responsables de la Fundación Murnau, que posée los derechos de la obra.

Las conclusiones, que hoy mismo han sido hechas públicas, afirman que el hallazgo consta de 700 metros de celuloide (aproximadamente 25 minutos de metraje) en un estado de conservación bastante precario pero que, en efecto, pertenecen al primer montaje largo de Lang que fue perdido, y entre los cuales se encuentra “una gran parte del metraje originalmente recortado”, revelando escenas clave y un mayor desarrollo de algunos roles secundarios. El metraje se está sometiendo actualmente a un minucioso proceso de restauración, cuyo objetivo será el de difundir al público este legado en una nueva versión que ayude a entender la visión original de Fritz Lang hacia su propia obra maestra.

¡Imposible imaginar un final más feliz para esta historia!

Fuentes: Variety, Chud y The Local.

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Leyendo… ‘Fundación’ (‘Foundation’; 1951), ‘Fundación e Imperio’ (‘Foundation And Empire’; 1952) y ‘Segunda Fundación’ (‘Second Foundation’; 1953), de Isaac Asimov.

2 julio 2008

por Atreus.

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Como mencionamos en nuestro post de homenaje a Arthur C. Clarke tras su reciente fallecimiento, Isaac Asimov era, al igual que Clarke, un científico que escribía Ciencia-Ficción.

En la gran mayoría de sus obras, el autor establecía las historias en torno a uno o varios conceptos científicos para tratar de explorar sus fantásticas posibilidades, tanto positivas como negativas, de cara a posibles futuros de la Humanidad, utilizando para ello las altas dosis de deducción y lógica propias de un divulgador científico de su clase. Así, en su bibliografía podemos encontrar elementos como las famosas “Tres Leyes de la Robótica” de sus numerosos relatos de robots, los seres habitantes de universos absolutamente diferentes al nuestro de libros indispensables como Los Propios Dioses, o el concepto que creó y desarrolló en la serie de libros que hoy nos atañe: la psicohistoria, bastante emparentada con la ciencia que actualmente conocemos como matemática del caos.

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Leyendo… ‘Soy Leyenda’ (‘I Am Legend’, 1954), de Richard Matheson.

23 abril 2008

¿Qué es normal y qué no lo es?

por Atreus.

PhotobucketEn aquellos días nublados, Robert Neville no podía saber cuándo se ponía el sol, y a veces ellos ya estaban en las calles antes de que él regresara. La hora del crepúsculo estaba unida para él, por los hábitos de toda una vida, al aspecto del cielo, y prefería entonces no alejarse demasiado.

Con motivo de hoy, miércoles 23 de Abril, haber sido el día mundial del libro, creamos esta nueva sección en Peliculeros para opinar acerca de la literatura que más nos gusta, comenzando por el último gran libro que he leído (por segunda vez consecutiva en lo que llevamos de año): Soy Leyenda.

El autor de este clásico, Richard Matheson, nacido en New Yersey en 1926, fue considerado por el mismísimo Ray Bradbury como “uno de los mejores autores del siglo XX”. Soy Leyenda es su novela más conocida, y de ella se han hecho ya tres adaptaciones cinematográficas, aunque ninguna ha sabido y/o tenido el valor de reflejar la reflexión del libro acerca de los conceptos de “normalidad” y “anormalidad”, por lo que se quedan apenas en cobardes acercamientos. Es también el autor de otra famosa novela de 1956, El Hombre Menguante, y de una completa colección de relatos cortos, de momento inéditos en España, y que en breve la editorial Gigamesh publicará por primera vez en nuestro país en varios tomos. Asímismo, ha participado desde finales de los años 50 en innumerables trabajos como guionista en cine y televisión, como en diversos capítulos de Star Trek (la serie original), La Dimensión Desconocida (The Twilight Zone), Cuentos Asombrosos (Steven Spielberg’s Amazing Stories), adaptando a Allan Poe junto al clásico tándem Roger CormanVincent Price en sus múltiples películas durante la década de los 60, y escribiendo el guión de El Diablo Sobre Ruedas, de Spielberg.

Ahora, hablemos del clásico que nos ocupa:

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Arthur C. Clarke (1917 – 2008).

19 marzo 2008

Uno de los pilares de la literatura de Ciencia-Ficción contemporánea ha emprendido su viaje definitivo a Rama. No tiene ni idea de cuánto le echaremos de menos, sir Arthur.

por Atreus y Zinho.

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La columna de fuego estaba moviéndose sobre el borde del sol, como una tormenta que pasara más allá del horizonte; las escurridizas guedejas de luz no se movían ya a través del paisaje estelar de rojizo resplandor, a miles de kilómetros más abajo. En el interior de su cápsula espacial, protegido de un medio que podría aniquilarle en una milésima de segundo, David Bowman esperó cualquier cosa que hubiese sido preparada. La enana blanca estaba sumiéndose con rapidez a medida que discurría a lo largo de su órbita; ahora tocó el horizonte, lo incendió, y desapareció. Un falso crepúsculo se tendió sobre el infierno de abajo, y en el súbito cambio de iluminación, Bowman se dio cuenta de que algo estaba aconteciendo en el espacio que le rodeaba.
                                                            (de 2001: Una Odisea Espacial).

Sir Arthur Charles Clarke fue, al igual que su contemporáneo Isaac Asimov, un cientifico que escribía Ciencia-Ficcion. Tras su incursión profesional como técnico de radares durante la Segunda Guerra Mundial y sus prodigiosas investigaciones en el campo de la tecnología de satélites, su vida giró en torno al mundo de la aeronáutica, llegando a ser presidente de la Sociedad Interplanetaria Británica, uno de los máximos representantes mundiales del Proyecto S.E.T.I. y, en definitiva, uno de los divulgadores científicos más importantes de la segunda mitad del siglo pasado. Su fe en la ciencia y la tecnología como claves para el progreso de la Humanidad hacia su futuro, así como su visión humanista y evolutiva acerca del verdadero papel del Hombre y de sus iguales en el Cosmos, son dos de los temas que más veces abordó a lo largo de su extensa bibliografía, que incluye obras capitales como El Fin de la Infancia (de 1953), Cita Con Rama (de 1973), y aquella con la que alcanzó la fama mundial gracias a la adaptación cinematográfica que él y Stanley Kubrick gestaron conjuntamente: 2001: Una Odisea Espacial (de 1968).

PhotobucketTodas ellas, especialmente El Fin de la Infancia, son obras bellas, muy bien escritas, con un toque poético que nos hace meditar. Si bien el mayor de los propósitos de la Ciencia-Ficción ha sido siempre el de sembrar la inquietud intelectual acerca del porvenir de nuestra civilización, Clarke intentó también dar respuesta a las grandes preguntas. Y especialmente, al mayor de los interrogantes: el futuro del Hombre.

Aunque no puedo entenderlo, he visto en qué se ha convertido mi raza. Todo lo que hemos logrado se ha ido a las estrellas. Quizás es esto lo que trataban de decir las antiguas religiones. Pero todas estaban equivocadas. Creían que la Humanidad era algo tan importante. Sin embargo, nosotros somos sólo una raza en… ¿saben ustedes cuantas? Y nos hemos convertido en algo que ustedes nunca podrán ser.
                                                            (de El Fin de la Infancia).

Falleció esta madrugada en Colombo (Sri Lanka, donde vivió los últimos 52 años de su vida) debido a a una insuficiencia neumológica, legando para nuestro futuro una inimitable bibliografía de novelas y relatos, sus valiosas contribuciones a la ciencia, y dejando tras de sí la esperanza de que el Hombre encuentre por fin su camino… aunque sea por mediación de otros. Descanse en Paz, sir Arthur.

Las barreras de la Distancia se están desmoronando, y un día llegará en que daremos con nuestros iguales.
                                                           
(de 2001: Una Odisea Espacial).

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¡Las futuras adaptaciones de Hollywood de clásicos de la Ciencia-Ficción literaria!

12 marzo 2008

Un topo infiltrado en el meollo de Hollywood desvela, en rigurosa exclusiva para Peliculeros, seis de esos grandes proyectos…

por Atreus.

Photobucket~1984: Salvation.

Título en español: 1984 Total. Trama y detalles: enésima versión del clásico de la Ci-Fi distópica 1984, pesimista novela con la que George Orwell criticó el auge del fascismo inglés mediante una terrible imagen de un futuro totalitario. Esta adaptación se desarrollará en cualquier país del mundo (todavía sin definir) excepto en EE.UU. Will Smith interpretará a Winston Smith, inmigrante norteamericano que, cansado de tanta opresión y tanto fascismo a su alrededor, se arma hasta los dientes en plan Commando y la emprende a tiros, explosiones y cuchilladas con la IngSoc. Aún así, no se verá sangre ni habrá tacos. The Rock interpretará a O’Brien, uno de los líderes del gobierno de la IngSoc con quien Winston Smith tendrá una lucha final de artes marciales con espadas Kendo. ¿Quién será el ganador? La verdad es que no soy ni capaz de imaginármelo… Posibles Realizadores: Michael Bay, The Wachowski Brothers, James McTeigue (o lo que es lo mismo… The Wachowski Brothers), Roland “quiero ser Spielberg pero no sabo” Emmerich, Dominic Sena, Francis Lawrence, Alex Proyas, Lee Tamahori, Rob Cohen, John Woo, etc.

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