Archive for the ‘Literatura’ Category

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Leyendo… ‘La Torre Oscura: El Pistolero’ (‘The Dark Tower: The Gunslinger’; 1982), de Stephen King.

8 noviembre 2011

“El hombre de negro huía a través del desierto, y el pistolero iba en pos de él”. (¿A que no os esperabais que pusiese esto en el comienzo? ¿Eh?)

por Zinho.

La hierba del diablo, luego reeditado como El pistolero, es la primera de las siete novelas que componen la saga de La Torre Oscura, escritas por el escritor / vendedor de derechos al cine StephenMecargotodoslosfinalesdemisnovelasKing. Su gran saga.

El pistolero es Roland de Gilead, un hombre que busca la Torre Oscura, un lugar especial que puede ofrecerle respuestas sobre su mundo, una especie de mezcla entre Viejo Oeste y Mad Max Universe que al parecer se ha “movido”, en el que existen cosas que se conectan con el nuestro. Roland, en este primer volumen, persigue al hombre de negro, una figura que puede ofrecerle respuestas sobre su destino en la búsqueda de la Torre Oscura (esto lo he escrito yo sin ver la Wiki, lo juro).

Y el Zinho es un bloguero que va analizar, con spoilers ligeros y de una manera humilde, esta novela que como todas las que inician algo supuestamente épico y grande, se pierde en su enorme enormidad. Pero es muy curiosa. Y ojo, es un análisis que hago sin haber leído las siguientes novelas, con lo que puede estar supeditado al mítico “¡Por listo!” cuando lo revise todo al finalizar la saga, allá por el 2058…

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La Ciencia-Ficción: Espejo del Hombre.

28 octubre 2010

por Atreus.

[Artículo de opinión que he escrito para la inauguración del blog Planetas Prohibidos junto a tres buenos compañeros blogueros: Lino de El Fin de la Eternidad, Jorge Vilches de Imperio Futura, y Marta de Gyzzma. Clickad AQUÍ para leerlo allí].

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Esta vez, todo había terminado. Los hombres no realizaban ya ningún trabajo; las máquinas los sustituían por completo. Vivían retirados en sus refugios antirradiactivos y lentamente iban paralizándose, sin fuerzas siquiera para procrear. Pero esto no les importaba, puesto que los robots les proveían de todo lo que podían necesitar. Así, los últimos hombres terminaron muy pronto por atrofiarse completamente. Entonces, los autómatas los eliminaron tranquilamente. Después de tantos siglos desde que el hombre los creara, esperaban con ansia ese momento. Después, pensaron que al fin podrían descansar. Pero muy pronto se dieron cuenta de que para ello necesitaban servidores.

Así, inventaron a los hombres

Los Sustitutos, de Bernard Pechberty.

En este relato corto, probablemente escrito entre las décadas de los sesenta y los setenta, y que he querido destacar para la inauguración de este nuevo blog, se nos presenta uno de los pilares narrativos más célebres del género de la Ciencia-Ficción: el de la vida artíficial y nuestro miedo natural a ser sustituídos por ella (el «Complejo de Frankenstein»). Sin embargo, esta temática, nacida en los antiguos folclores de la Humanidad, fermentada a través de la literatura y que tantas horas de entretenimientos nos ha aportado a través del cine (Inteligencia Artificial, Blade Runner, Battlestar Galactica, Almas de Metal, Matrix, Terminator, Dune…), encierra profundas reflexiones humanistas que, generalmente, son pasadas por alto por una sociedad tendente a dejarse llevar por los tópicos y más atenta a los continentes que a los contenidos.

Desde los humanoides artificiales de la antigua Grecia, pasando por los homúnculos y Golems de los folclores medievales hasta los androides de las narraciones contemporáneas, las historias del Hombre enfrentado a sus coetáneos artificiales han sido siempre una constante temática que nos ha acompañado durante milenios. En ellas podemos encontrar, reflejadas entre líneas, críticas a los regímenes esclavistas o a las tendencias jerárquicas de nuestra Humanidad, como sucede con los “Robots” de la obra de 1920 R.U.R., de Karel Čapek (donde, por cierto, se acuña por primera vez este popular término). Se pueden vislumbrar, también, alegorías de la progresiva deshumanización de nuestra raza o reflejos de los conflictos “raciales”, como sucede –a un nivel profundo, eso sí– en obras como Blade Runner. O podemos encontrar, asimismo, reflexiones en torno a la tendencia natural de nuestra Humanidad a jugar a ser Dios por medio de la creación de vida, o bien acerca de nuestros implícitos deseos naturales de conocer las respuestas a las Grandes Preguntas y hallar a nuestro Creador (como sucede en Star Trek: La Película, Inteligencia Artificial, Frankenstein o en la citada Blade Runner, donde incluso se nos muestra un Patricidio con poderosos tintes nihilistas).

Sea como sea, el punto de conflicto de estas historias es siempre el mismo: la sublevación del oprimido sobre el opresor. Pues el Hombre, plenamente consciente de sus miserias y sus limitaciones, siente terror hacia sus propias creaciones porque en ellas se ve reflejado a sí mismo. No es de extrañar, por tanto, que muchas de las obras capitales de este género hayan sido escritas en algunos de los momentos más frágiles de nuestra propia historia.

Pero este no es la única temática de este género que, parafraseando a Juan José Plans, tal vez sea el más peculiar de los tiempos en que vivimos. Futuros posibles; parábolas políticas, sociales o religiosas; hipótesis sobre nuestro lugar en el Cosmos; invasiones extraterrestres; aventuras espaciales… Tanto en las obras de los lejanos precursores del género como Luciano de Samosata, Tomás Moro, Jonathan Swift, Voltaire o Mary Shelley, como en las de autores contemporáneos como Brian Aldiss o Robert A. Heilein, en este género caben tanto los positivismos como los pesimismos, y sea cual sea la temática de una obra de Ciencia-Ficción, al final, la gran mayoría de ellas confluye en lo mismo: funcionar a modo de una visión crítica de nuestro tiempo, entendida por medio de la extrapolación. Así, por muy viscosos que sean unos o por muy metálicos que sean otros, tanto los extraterrestres como los robots de este género literario son, en el fondo, el reflejo que resulta de observarnos a nosotros mismos en el espejo y asustarnos de lo que vemos.

Desde las anticipaciones científicas de Julio Verne o H.G. Wells hasta los futuros distópicos de George Orwell o Aldous Huxley; desde la poesía nostalgica de Ray Bradbury hasta la pesimista epistemología de Stanislaw Lem; desde los imaginarios futuros de Isaac Asimov hasta los anhelos evolutivos de Arthur C. Clarke; pasando por las divertidas aventuras “pulp” de Edgar Rice Burroughs o Alfred Bester, o a través de los laberínticos futuros mentales de Philip K. Dick… La Ciencia-Ficción ha ido evolucionando a través de dos mil años de historia literaria gracias a una larga serie de autores comprometidos; analistas sociales que han sabido reflexionar, con mayor o menor fortuna pero de un modo siempre atractivo y entretenido, acerca de inquietudes que para nada son simples o intrascendentes. Y aunque no podamos saber cómo será el propio porvenir de este género en el futuro, lo que está claro es que, mientras exista, seguirá siendo reflejo de nuestras cuestiones humanistas, y el mismo campo fértil que ha sido siempre donde poder verter y articular tanto nuestras esperanzas como nuestros temores.

Seamos cautos…


[Fotografías: fotogramas de la introducción de la versión extendida de Dune (de David Lynch; 1984)].

[Reseña publicada originalmente en el blog Planetas Prohibidos].

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Dibujando… ‘Solaris’, de Stanislaw Lem.

1 marzo 2010

por Atreus.

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¡Haced CLICK sobre él para ampliar, que el dibujo gana más!
(ACRÍLICO, 47×32 cm).

Si ya he dado el coñazo no con uno, sino con dos posts acerca de Solaris… ¿por qué no darlo con un tercero? 😛

Imaginado a través de las páginas de la monumental obra de Stanislaw Lem, en este dibujo no he intentado reflejar un momento concreto de la historia, pero sí encapsular un buen número de detalles de la misma probablemente sólo captables por los lectores, desde la ventana panorámica de la Estación, los dos soles rojo y azul, o los resplandores aceitosos y plateados del mar, hasta una Harey melancólica e irremediablemente ligada al misterioro océano planetario.

~Posts relacionados: Leyendo… Solaris (1961), de Stanislaw Lem, y Viendo… Solaris (Solyaris; 1972), de Andrei Tarkovsky.

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Dibujando… ‘Fahrenheit 451’, de Ray Bradbury.

23 febrero 2010

por Atreus.

 

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¡Haced CLICK sobre él para ampliar, que el dibujo gana más!
(ACRÍLICO, 45×29 cm).

Era un placer quemar.
Era un placer especial ver cosas devoradas, ver cosas ennegrecidas y cambiadas. Empuñando la embocadura de bronce, esgrimiendo la gran pitón que escupía un kerosene venenoso sobre el mundo, sintió que la sangre le golpeaba las sienes, y que las manos, como las de un sorprendente director que ejecuta las sinfonías del fuego y los incendios, revelaban los harapos y las ruinas carbonizadas de la historia. Con el simbólico casco numerado -451- sobre la estólida cabeza, y los ojos encendidos en una sola llamarada anaranjada ante el pensamiento de lo que vendría después, abrió la llave, y la casa dio un salto envuelta en un fuego devorador que incendió el cielo del atardecer, y lo enrojeció, y doró, y ennegreció. Avanzó rodeado por una nube de luciérnagas
(…), mientras los libros, que aleteaban como palomas, morían en el porche y el jardín de la casa. Mientras los libros se elevaban en chispeantes torbellinos y se dispersaban en un viento oscurecido por la quemazón.
Montag sonrió con la forzada sonrisa de todos los hombres chamuscados y desafiados por las llamas
. (De la traducción de Ediciones Minotauro; 2007).

Así comienza la poética distopía de 1953 del gran Ray Bradbury, uno de los clásicos literarios del siglo XX (y adaptado al cine en 1966 por Francois Truffaut), y así es la imagen que siempre me ha venido a la mente leyendo esas líneas. Resultado un tanto desastroso, pero es la primera vez que uso pinturas acrílicas… así que espero que se tenga en cuenta 😛

~Post relacionado: Leyendo… Crónicas Marcianas (The Martian Chronicles; 1950), de Ray Bradbury.

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‘Crepúsculo’, o los vampiros según la “literatura de Carrefúl”…

17 noviembre 2009

por Atreus.

Photobucket¡Click para aumentar!

Cels Piñol, creador de una de las más célebres y divertidas obras del mundo del cómic patrio, Fanhunter, nos da en esta divertida tira su particular visión acerca del fenómeno adolescente que ha generado Crepúsculo, esa serie de libros de moda que, aún con la tinta fresca, Hollywood no ha tardado un puñetero segundo en convertir en pinículas.

El longevo mito de los vampiros tiene su origen en los antiguos folklores de innumerables naciones, especialmente (aunque no exclusivamente) las europeas. Por eso, a lo largo del cine y especialmente de la literatura, ha sido mostrado de formas muy variadas que bien atañen al aspecto físico de dichas criaturas, como a las señas más características de su comportamiento, y a la intensidad de la sombra de erotismo que envuelve su figura. Es decir, que “vampiros, hay muchos y muy distintos”. Pero es probable que ninguna de dichas versiones haya sido tan cutre, rancia, infantil y condicionada a lo “políticamente correcto” como la reflejada en la saga literaria y cinematográfica de Crepúsculo, cuyos protagonistas son simples malotes de instituto (pero en el fondo súper-sensibles), que de vampiros tienen tan sólo la etiqueta que la autora les ha dado como mera excusa comercial para extender sus convicciones mormonas. Esto es, en fin, lo que sucede cuando los mitos se dan de bruces con las modas derivadas de la “literatura de Carrefúl” y del cine comercial más ponzoñoso. Por eso, ante este fenómeno actual, nunca estará de mal recomendar obras de otra clase, aunque para muchos puedan parecer obviedades.

Muchos de los grandes escritores universales de entre los siglos XVIII al XX (Sheridan LeFanu, Allan Poe, Polidori, Hoffmann, Baudelaire, Stoker, el gran Matheson…) han contribuído a este mito a través de un buen puñado de importantes novelas y relatos, que en nuestro país se recogen en varias antologías como El Vampiro, y la reciente No Despierten a los Muertos, que recomiendo encarecidamente. Y en cine, no deben faltar clásicos indispensables como el Nosferatu de Murnau, el Dracula Todd Browning protagonizado por Bela Lugosi, la posterior serie de “Dráculas” de Christopher Lee dirigidos por Terence Fisher para la mítica productora Hammer, el Dracula de Coppola, e incluso la cojonuda macarrada del Maestro Carpenter Vampiros, entre muchas otras. Tal vez todos estos no sean títulos tan llamativos como las ultimísimas novedades pringosas que se pueden encontrar en los centros comerciales o en las grandes salas de cine, y sus protagonistas no sean precisamente adolescentes debatidos entre problemas de aceptación social y dilemas del estilo “no debemos follar porque aún somos jóvenes y porque te respeto, ossea“… pero al menos tendremos aseguradas unas buenas dosis de cine y literatura… y, claro, vampiros sanguinolentos de verdad.

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Leyendo… ‘Solaris’ (1961), de Stanislaw Lem.

6 agosto 2009

Antropocentrismo y tragedia humana en las estrellas.

por Atreus.

PhotobucketEl psiquiatra Kris Kelvin es enviado a la estación espacial Solaris, que toma su nombre del planeta sobre cuya superficie se mantiene a pocos centenares de metros de altura. El planeta, un gigantesco océano de plasma de comportamientos antinaturales, y se dice que conscientes, ha supuesto durante décadas el mayor reto científico al que se ha enfrentado el Hombre en toda su existencia. Una vez llega a la estación, Kelvin se encuentra con un panorama insólito y claustrofóbico: un científico suicidado, otros dos convertidos en personas erráticas y desconfiadas, y por si fuera poco, la presencia de extraños visitantes ajenos a la estación, entre los cuales, Kelvin se reencontrará con Harey, su amada, fallecida años atrás…

En nuestro diccionario de la lengua española existe una palabreja que es epistemología, definida como la “doctrina de los fundamentos y métodos del conocimiento científico”. Es decir, que se trata de la disciplina filosófica que estudia la teoría del conocimiento fundamentada en la ciencia, y se encarga de cuestionarla formulando preguntas de este estilo: ¿puede ser la ciencia capaz de explicarlo todo? ¿Se trata de una visión universal de la realidad, o está siempre condicionada por el punto de vista del Hombre? Al gran escritor polaco Stanislaw Lem siempre le interesaron este tipo de cuestiones, de forma que una gran parte de toda su narrativa está ocupada por obras que intentan recapacitar acerca de nuestros límites cognitivos, y ponen en tela de juicio la visión antropocéntrica con la que, sin darnos cuenta, lo valoramos todo a nuestro alrededor. Solaris se enmarca dentro de este grupo de obras. Y no sólo se trata de su novela más conocida; tal vez su obra maestra. Lem creó todo un monumento de poderosas descripciones, atmósferas malsanas que absorben al lector y una potente carga emocional, en el que el hombre viaja a las estrellas a su encuentro con lo desconocido, y acaba por conocerse más a sí mismo.

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Viendo… ‘La Novia de Frankenstein’ (‘The Bride Of Frankenstein’; 1935), de James Whale.

16 julio 2009

To a new world… of gods and monsters!

por Atreus.

PhotobucketLa Criatura de Frankenstein, uno de los iconos más importantes de la literatura y el cine universales, y figura central de películas como esta absoluta genialidad, nació en la mente de Mary Wollstonecraft Godwin, posteriormente Mary Shelley, durante un sueño que tuvo una noche de 1816.

La historia es bastante conocida: ella, su futuro marido Percy Shelley y el médico y escritor J. W. Polidori entre otros eran los ilustres invitados de Lord Byron en la Villa Diodati, a orillas del Lago de Ginebra en Suiza. Debido a la erupción del volcán Tambora, en Indonesia, ese fue “el año que no tuvo verano”, y las continuas tormentas veraniegas les obligaron a permanecer diversos días recluidos en el interior de la casa, compartiendo la lectura de diversas obras de la literatura gótica alemana al calor del fuego. Una noche, el excéntrico Lord Byron propuso que cada uno de ellos escribiera una historia de espanto, y fue así cómo días más tarde, sumándose a las particulares circunstancias de aquellos días ciertas conversaciones acerca de temas escabrosos relacionados con los misterios de la alquimia y las posibilidades de devolver vida a los cuerpos fallecidos, todo acabó confluyendo en la mente de la futura escritora durante la noche del 21 al 22 de Junio, hace exactamente 193 años.

Terminada y finalmente publicada dos años más tarde gracias a la ayuda de Percy, la novela Frankenstein o el Moderno Prometeo desvelaría el lado más oscuro del alma humana mediante una historia que sorprendería y aterrorizaría a generaciones de lectores, y a la cual, en palabras de Juan José Plans, se le nota una especial sensibilidad femenina en su reflexiones sobre la soledad y el desprecio social que hace que nos compadezcamos más del ser que de su creador.

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Michael Crichton (1942 – 2008).

6 noviembre 2008

por Atreus.

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Escritor, cineasta, productor, guionista, viajero, deportista, médico, antropólogo, y más alto que una montaña. Asín era Michael Crichton, un hombre multifunciones cuya aventura en el mundo de las letras comenzó en Harvard y Cambridge siendo muy joven, y alcanzó su punto más álgido en 1993 cuando Steven Spielberg convirtió en un éxito mundial la que es su obra más afamada: Parque Jurásico, la segunda  novela adulta que leí siendo yo un mero lechón.

Desde que su libro La Amenaza de Andrómeda fuera convertido por Robert Wise en un gran film en 1971, su carrera estaría muy unida al mundo del cine durante las siguientes tres décadas: dirigió las adaptaciones de sus propias novelas Almas de Metal y El Primer Gran Asalto al Tren; adaptó a Robin Cook en Coma (que también dirigió); escribió y posteriormente guionizó Parque Jurásico y Sol Naciente; terminó la realización de El Guerrero Nº13; y aparte de ser el autor de otras novelas como Congo, Esfera, Rescate en el Tiempo, El Hombre Terminal y El Mundo Perdido (la mayoría adaptadas en películas muy inferiores a sus libros), fue también el creador y productor de una de las series más exitosas e influyentes de la historia: Urgencias, basada en su libro Un Caso de Urgencia.

Para la mayoría de sus obras, el bueno de Crichton realizaba exhaustivas documentaciones con el objetivo de tratar uno o dos conceptos científicos o tecnológicos con el objetivo de desarrollarlos y explorar sus consecuencias tanto positivas como negativas, queriendo al mismo tiempo acercarlos al gran público y entretenerlo a través de historias construidas con grandes dosis de intriga o aventura. A este género se le suele llamar Techno-Thriller, y él fue su máximo exponente. En otras ocasiones se salía de esta regla como en El Primer Gran Asalto al Tren (intriga victoriana), Devoradores de Cadáveres (o El Guerrero Nº 13, original experimento realizado en base a textos de la antiguedad) y otras, pero Crichton fue, por encima de todo, un escritor que hizo de la Ciencia-Ficción su medio de expresar las inquietudes morales y sociales de la ciencia.

Por tantas horas de entretenimiento, por tus geniales pelis de culto de los 70 y especialmente por ser el responsable de una de las más marcantes de mi infancia, muchas gracias por todo y descansa en Paz, Michael.

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Leyendo… ‘Ubik’ (1969), de Philip K. Dick.

19 agosto 2008

“La realidad es aquello que, cuando dejas de creer en ella, no desaparece” (Dick).

por Atreus.

PhotobucketEn un mundo futuro en que diferentes clases de capacidades psíquicas están a la orden del día, Glenn Runciter, el anciano presidente de Runciter Asociados, compañía que combate criminales psíquicos y el espionaje industrial, sufre el mortal ataque de un grupo rival mientras viajaba a Luna para supervisar un trabajo junto a un numeroso grupo de trabajadores dotados de poderes mentales. Ellos, liderados por Joe Chip, intentan regresar a Tierra a tiempo de preservar a su jefe en estado de semivida y así salvar su mente, pero llegan tarde. Sin embargo, una serie de sucesos inexplicables que ponen en entredicho la persistencia de la realidad aparente, comienzan a fustigar al grupo de trabajadores cada vez más, alterando el mundo que les rodea e incluso acabando poco a poco con ellos… ¿Qué sucedió realmente en Luna? ¿Qué está sucediendo con la endeble realidad material que envuelve a los protagonistas? Y sobre todo… ¿qué coño es Ubik?

Esta novela de Dick, que recientemente he leído por segunda vez desde que el gran Zinho me la regalara en 2004, es única e irrepetible como su propio autor, y en ella nos encontramos de lleno con las más importantes constantes paranoides y metafísicas que marcaron su obra literaria y su mente, y que han convertido a Ubik en su obra maestra a vista de la mayoría de sus lectores más entendidos, y asimismo en una de las obras más importantes del género.

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‘Fundación’ será adaptada al cine.

5 agosto 2008

¿De la forma que el hollywood actual adapta las buenas novelas? Miedito nos da…

por Zinho.

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Jeje… cachondos los Peliculeros… le han cogío cariño a mi jeto.”

Si es que ya sabía yo que en Hollywood leían Peliculeros. Ha sido currarse Atreus una reseña de la fantástica saga literaria (y que podéis, y debéis, leer AQUÍ), y unas semanas después, los grandes genios de poco cerebro y nula capacidad de reinvención que son los productores ejecutivos de Hollywood se han sacado de la manga que ahora toca volver a adaptar a Asimov tras aquella bazofia titulada Yo, Robot. Yupi.

Como bien dicen en la gran web de Las Horas Perdidas, la cosa da verdadero yuyu. Los ex-jefes de New Line Cinema, Bob Shaye y Michael Lynne, han decidido dar luz verde a este proyecto, que si bien ya es difícil por ser una trilogía inconclusa (el resto de la saga no me acaba de convencer, y no soy el único), tiene un primer libro que a mi parecer es muy poco adaptable. Muchas épocas distintas y muchos personajes protagónicos le dan al relato una gran intensidad a la hora de narra los acontecimientos del mismo, pero que insisto, deja muy poco margen a la hora de adaptarse en una peli de dos horas. Hay dos opciones:

A) La opción Leónidas: coger el toro por los cuernos, hecharle cojones, encargarle al Ronald D. Moore de nuestra querida Battlestar Galactica la “peliculerización”, con pocas estrellas y mucho actor con empuje, adaptando el relato con la mayor fidelidad posible, diseñando el futuro tal como lo describió Asimov, haciendo felices a miles y miles de fans, presentando una película orgullosa de ser de ciencia ficción, y elevándonos a todos los Peliculeros a una felicidad climática más apabullante que el final de Amarok.
B) La opción Atreus: Como mi ilustre y genial colega comentó a modo de crítica-broma para futuras adaptaciones de novelas en ESTE articulazo, Shaye y Lynne siempre pueden tirar por una “reinterpretación” (joder con la palabrita de moda…) con Will Smith como un Hary Seldon que sobrevive a todas las épocas por medio de clones, con mucha publicidad, mucha acción y poco, o mejor dicho, nulo guión. El inútil de Akiva Goldsman siempre será el más recomendado…

¿Quién ganará? La respuesta, en un par de añitos (o no).

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Leyendo… ‘Crónicas Marcianas’ (‘The Martian Chronicles’; 1950), de Ray Bradbury.

10 julio 2008

Nuestras miserias, allá donde vayamos.

por Atreus.

PhotobucketRay Bradbury pertenece, tal y como es ampliamente considerado, a la vertiente más poética de la Ciencia-Ficción literaria. Algo por lo que fue y sigue siendo absurdamente criticado por algunos sectores, tan sólo por el hecho de buscar la belleza en su prosa y utilizar la ciencia apenas como vehículo de su ficción. Contrariamente a los estilos de otros autores del género, al autor no le interesa si en Marte el cielo no es azul o si el aire no es respirable, si la telepatía puede o no puede ser posible, o si el Sol sale del Este para ponerse en el Oeste. “Yo no proporciono verbiarios a los matemáticos y a los físicos”, se defiende el escritor. Nunca necesitó dar importancia o verosimilitud a los elementos científicos de sus relatos, porque lo que más importa en ellos es el mensaje y la reflexión, casi siempre con las elevadas cotas de misantropía que caracterizan al autor.

De este modo, en Crónicas Marcianas, Bradbury nos narró con gran aliento poético la progresiva colonización del Planeta Rojo por la humanidad, utilizando dicho suceso como una metáfora para reflejar los males de nuestra sociedad y de los tiempos en que vivimos, rezumando al mismo tiempo una gran melancolía.

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Leyendo… ‘Fundación’ (‘Foundation’; 1951), ‘Fundación e Imperio’ (‘Foundation And Empire’; 1952) y ‘Segunda Fundación’ (‘Second Foundation’; 1953), de Isaac Asimov.

2 julio 2008

por Atreus.

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Como mencionamos en nuestro post de homenaje a Arthur C. Clarke tras su reciente fallecimiento, Isaac Asimov era, al igual que Clarke, un científico que escribía Ciencia-Ficción.

En la gran mayoría de sus obras, el autor establecía las historias en torno a uno o varios conceptos científicos para tratar de explorar sus fantásticas posibilidades, tanto positivas como negativas, de cara a posibles futuros de la Humanidad, utilizando para ello las altas dosis de deducción y lógica propias de un divulgador científico de su clase. Así, en su bibliografía podemos encontrar elementos como las famosas “Tres Leyes de la Robótica” de sus numerosos relatos de robots, los seres habitantes de universos absolutamente diferentes al nuestro de libros indispensables como Los Propios Dioses, o el concepto que creó y desarrolló en la serie de libros que hoy nos atañe: la psicohistoria, bastante emparentada con la ciencia que actualmente conocemos como matemática del caos.

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Leyendo… ‘Soy Leyenda’ (‘I Am Legend’, 1954), de Richard Matheson.

23 abril 2008

¿Qué es normal y qué no lo es?

por Atreus.

PhotobucketEn aquellos días nublados, Robert Neville no podía saber cuándo se ponía el sol, y a veces ellos ya estaban en las calles antes de que él regresara. La hora del crepúsculo estaba unida para él, por los hábitos de toda una vida, al aspecto del cielo, y prefería entonces no alejarse demasiado.

Con motivo de hoy, miércoles 23 de Abril, haber sido el día mundial del libro, creamos esta nueva sección en Peliculeros para opinar acerca de la literatura que más nos gusta, comenzando por el último gran libro que he leído (por segunda vez consecutiva en lo que llevamos de año): Soy Leyenda.

El autor de este clásico, Richard Matheson, nacido en New Yersey en 1926, fue considerado por el mismísimo Ray Bradbury como “uno de los mejores autores del siglo XX”. Soy Leyenda es su novela más conocida, y de ella se han hecho ya tres adaptaciones cinematográficas, aunque ninguna ha sabido y/o tenido el valor de reflejar la reflexión del libro acerca de los conceptos de “normalidad” y “anormalidad”, por lo que se quedan apenas en cobardes acercamientos. Es también el autor de otra famosa novela de 1956, El Hombre Menguante, y de una completa colección de relatos cortos, de momento inéditos en España, y que en breve la editorial Gigamesh publicará por primera vez en nuestro país en varios tomos. Asímismo, ha participado desde finales de los años 50 en innumerables trabajos como guionista en cine y televisión, como en diversos capítulos de Star Trek (la serie original), La Dimensión Desconocida (The Twilight Zone), Cuentos Asombrosos (Steven Spielberg’s Amazing Stories), adaptando a Allan Poe junto al clásico tándem Roger CormanVincent Price en sus múltiples películas durante la década de los 60, y escribiendo el guión de El Diablo Sobre Ruedas, de Spielberg.

Ahora, hablemos del clásico que nos ocupa:

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Ya es oficial: habrá una nueva adaptación de ‘Dune’.

24 marzo 2008

Ya hablamos AQUÍ sobre este proyecto, y ahora se ha confirmado. La dirigirá Peter Berg, y buscan guionista. 

por Atreus.

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Dune, de Frank Herbert, es el primero de una densa saga de Ciencia-Ficción de seis volúmenes que reflexiona sobre política, religión, filosofía y psicología, entre muchas cosas más. Quizás la mejor forma de adaptar la novela sería con un tratamiento cinematográfico serio similar a Lawrence de Arabia y mezclado con la profunda atmósfera de misticismo de la adaptación de 1984 de David Lynch. Pero Dune también tiene sus personajes atractivos y sus acontecimientos, sus guerras, sus bichos y sus momentos épicos. Supongo, por tanto, que si pueden llevar tan sólo esto a la pantalla y mandar a tomar por culo lo demás (todo aquello que es lo que de verdad importa), lo harán. Para más referencias sobre este tipo de adaptaciones, ved nuestro especial Las Futuras Adaptaciones de Ciencia-Ficción de Hollywood.

Perdonad tantos prejuicios; simplemente ya no soy capaz de confiar a priori en ningún proyecto de adaptación de historias de literatura fantástica o de Ciencia-Ficción venido de Hollywood. Y con tanto que amo la saga literaria de Frank Herbert, creedme cuando digo que con infinito placer me arrepentiría de mis palabras de prejuicio si llevan esta adaptación a buen puerto y con respeto, flagelándome la espalda y arrastrándome por las calles de mi ciudad si hace falta. Ojalá sean fieles con la esencia del libro… y de las continuaciones (porque es obvio que ahí está el quid de la cuestión: ¡Secuelas! ¡Pasta!).

Bien, ahora vayamos a la noticia:

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Arthur C. Clarke (1917 – 2008).

19 marzo 2008

Uno de los pilares de la literatura de Ciencia-Ficción contemporánea ha emprendido su viaje definitivo a Rama. No tiene ni idea de cuánto le echaremos de menos, sir Arthur.

por Atreus y Zinho.

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La columna de fuego estaba moviéndose sobre el borde del sol, como una tormenta que pasara más allá del horizonte; las escurridizas guedejas de luz no se movían ya a través del paisaje estelar de rojizo resplandor, a miles de kilómetros más abajo. En el interior de su cápsula espacial, protegido de un medio que podría aniquilarle en una milésima de segundo, David Bowman esperó cualquier cosa que hubiese sido preparada. La enana blanca estaba sumiéndose con rapidez a medida que discurría a lo largo de su órbita; ahora tocó el horizonte, lo incendió, y desapareció. Un falso crepúsculo se tendió sobre el infierno de abajo, y en el súbito cambio de iluminación, Bowman se dio cuenta de que algo estaba aconteciendo en el espacio que le rodeaba.
                                                            (de 2001: Una Odisea Espacial).

Sir Arthur Charles Clarke fue, al igual que su contemporáneo Isaac Asimov, un cientifico que escribía Ciencia-Ficcion. Tras su incursión profesional como técnico de radares durante la Segunda Guerra Mundial y sus prodigiosas investigaciones en el campo de la tecnología de satélites, su vida giró en torno al mundo de la aeronáutica, llegando a ser presidente de la Sociedad Interplanetaria Británica, uno de los máximos representantes mundiales del Proyecto S.E.T.I. y, en definitiva, uno de los divulgadores científicos más importantes de la segunda mitad del siglo pasado. Su fe en la ciencia y la tecnología como claves para el progreso de la Humanidad hacia su futuro, así como su visión humanista y evolutiva acerca del verdadero papel del Hombre y de sus iguales en el Cosmos, son dos de los temas que más veces abordó a lo largo de su extensa bibliografía, que incluye obras capitales como El Fin de la Infancia (de 1953), Cita Con Rama (de 1973), y aquella con la que alcanzó la fama mundial gracias a la adaptación cinematográfica que él y Stanley Kubrick gestaron conjuntamente: 2001: Una Odisea Espacial (de 1968).

PhotobucketTodas ellas, especialmente El Fin de la Infancia, son obras bellas, muy bien escritas, con un toque poético que nos hace meditar. Si bien el mayor de los propósitos de la Ciencia-Ficción ha sido siempre el de sembrar la inquietud intelectual acerca del porvenir de nuestra civilización, Clarke intentó también dar respuesta a las grandes preguntas. Y especialmente, al mayor de los interrogantes: el futuro del Hombre.

Aunque no puedo entenderlo, he visto en qué se ha convertido mi raza. Todo lo que hemos logrado se ha ido a las estrellas. Quizás es esto lo que trataban de decir las antiguas religiones. Pero todas estaban equivocadas. Creían que la Humanidad era algo tan importante. Sin embargo, nosotros somos sólo una raza en… ¿saben ustedes cuantas? Y nos hemos convertido en algo que ustedes nunca podrán ser.
                                                            (de El Fin de la Infancia).

Falleció esta madrugada en Colombo (Sri Lanka, donde vivió los últimos 52 años de su vida) debido a a una insuficiencia neumológica, legando para nuestro futuro una inimitable bibliografía de novelas y relatos, sus valiosas contribuciones a la ciencia, y dejando tras de sí la esperanza de que el Hombre encuentre por fin su camino… aunque sea por mediación de otros. Descanse en Paz, sir Arthur.

Las barreras de la Distancia se están desmoronando, y un día llegará en que daremos con nuestros iguales.
                                                           
(de 2001: Una Odisea Espacial).

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¡Las futuras adaptaciones de Hollywood de clásicos de la Ciencia-Ficción literaria!

12 marzo 2008

Un topo infiltrado en el meollo de Hollywood desvela, en rigurosa exclusiva para Peliculeros, seis de esos grandes proyectos…

por Atreus.

Photobucket~1984: Salvation.

Título en español: 1984 Total. Trama y detalles: enésima versión del clásico de la Ci-Fi distópica 1984, pesimista novela con la que George Orwell criticó el auge del fascismo inglés mediante una terrible imagen de un futuro totalitario. Esta adaptación se desarrollará en cualquier país del mundo (todavía sin definir) excepto en EE.UU. Will Smith interpretará a Winston Smith, inmigrante norteamericano que, cansado de tanta opresión y tanto fascismo a su alrededor, se arma hasta los dientes en plan Commando y la emprende a tiros, explosiones y cuchilladas con la IngSoc. Aún así, no se verá sangre ni habrá tacos. The Rock interpretará a O’Brien, uno de los líderes del gobierno de la IngSoc con quien Winston Smith tendrá una lucha final de artes marciales con espadas Kendo. ¿Quién será el ganador? La verdad es que no soy ni capaz de imaginármelo… Posibles Realizadores: Michael Bay, The Wachowski Brothers, James McTeigue (o lo que es lo mismo… The Wachowski Brothers), Roland “quiero ser Spielberg pero no sabo” Emmerich, Dominic Sena, Francis Lawrence, Alex Proyas, Lee Tamahori, Rob Cohen, John Woo, etc.

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‘Beowulf’: la leyenda que inspiró a los mentirosos y a los aprovechaos…

31 diciembre 2007

por Atreus.

En todas vuestras librerías podéis encontrar este libro editado por Espasa Calpe. Observad la “afoto”.¿Veis algo raro?:

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Bueno. Vamos a intentar organizar nuestras ideas cronológicamente: 1) entre el siglo V y VI, según los expertos, se redacta un poema que narra los hechos heroicos de Beowulf; 2) del siglo IX o X se conserva el más antiguo manuscrito de este poema; 3) entre principios y mediados del siglo XX, J.R.R. Tolkien extrae algo de inspiración de dicho poema para sus propias creaciones literarias; 4) en 2006, Neil Gaiman y Roger Avary se inspiran en el mismo poema arcaico y escriben el guión de la más reciente pinícula de Robert Zemeckis, de este año; y 5) en 2007 una escritora de ci-fi y fantasía llamada Caitlin Kiernan escribe el libro que veis en la foto, adaptando el guión cinematográfico de Gaiman & Avary que, a su vez, adapta el poema anglosajón que en cierto modo inspiró a Tolkien

Entonces… ¿qué demonios pinta esa etiqueta de “La leyenda que inspiró a Tolkien (con su nombre tan grande como el título, no vaya a ser que los ciegos no se enteren) en la novela de la tal Caitlin Kiernan? ¿Por qué no se la ponen también a Devoradores de Cadáveres (El Guerrero Nº 13) de Michael Crichton, que se basa también en el poema Beowulf? ¿O a cualquier libro de mitología nórdica? ¿O al DVD de aquel horror protagonizado por Christopher Lambert?

Y para rematar la jugada, aunque en la foto no se vea bien, la editorial ha decorado la portada con una banda superior y otra inferior llenas de Runas doradas. O sea: el mismo motivo decorativo que adorna los libros de Tolkien editados por Minotauro. Sin palabras.

Esta de la derecha es la portada de la última edición del poema anónimo anglosajón. El de verdad. El original. El logotipo de la película ya se lo han clavado; ya veremos si le ponen también la susodicha etiqueta… Y ahora, disculpadme; voy a seguir trabajando en mi súper-proyecto de novela Sigfrido contra Fafnir, a ver si la editorial Espasa Calpe me lo distribuye igualmente como “La leyenda que inspiró a Tolkien“, embellece su portada con unas cuantas runas doradas, y consigo forrarme.

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‘Dune’: un breve repaso a las adaptaciones del clásico literario.

28 diciembre 2007

por Atreus.

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Según se reflejaba desde fuentes de Internet hace unos tres días (Diciembre de 2007), el cineasta Peter Berg, mediocre director de La Sombra del Reino, desveló en una entrevista a MTV News sus intenciones de llevar a la pantalla una nueva adaptación “big, big, big” de la extraordinaria novela Dune, de la cual afirma ser un gran fan, enfatizando el lado más épico de la historia y queriendo hacer algo comparable en magnitud a El Señor de los Anillos de Peter Jackson.

Peter Berg podrá ser un “big fan” de Dune, pero con estas intenciones, tan vendidas a las actuales modas epicoides del cine comercial Hollywoodiense, demuestra no haber entendido un ápice del libro, o bien que no le importa pasar por encima de la esencia de la historia con tal de proporcionarle circo de feria al pueblo. Aprovechemos, pues, estas lamentables declaraciones llenas de amenazas de destrucción, para hacer un breve repaso a la historia de intentos de adaptación cinematográficas y televisivas de este clásico literario:

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Edgar Allan Poe… ¿de la mano de Sylvester Stallone y Viggo Mortensen?

2 diciembre 2007

por Atreus.

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Esta noticia es de hace ya unas tres semanas, lo sabemos; sin embargo, a falta de más novedades sobre la misma, no hemos querido dejar pasar la oportunidad de reflejarla en Peliculeros. Porque la verdad es que Sylvester “Sly” Stallone es un hombre más que curioso. No sólo consigue recuperarse de cara al público y la crítica con su película de este año escrita, producida, interpretada y dirigida por él Rocky Balboa (gran filme, que refleja con mucha humanidad lo que es Sly ahora de la misma forma que el primer Rocky (1977) reflejaba lo que el actor era por aquel entonces), sino que ahora ha saltado el rumor de que por fin se haya decidido a realizar su tan largamente esperado proyecto sobre la tortuosa vida del Escritor (con mayúscula) Edgar Allan Poe (1809 – 1849), uno de mis escritores favoritos.

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