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Viendo… ‘Las Aventuras de Tintín: El secreto del Unicornio‘ (2011), de Steven Spielberg.

1 noviembre 2011

Así sí, Spielberg… ASÍ, SÍ.

por Zinho.

Hubo una época en la que los directores de cine de aventuras pretendían y lograban realizar historias entretenidas que veías con palomitas y Coca-cola, sin ningún prejuicio y dispuesto a disfrutar. Pero esos directores creaban esas historias con ritmo, pasión, calidad, comprometiendo a la película a convertirse en un clásico más allá de su intención inicial. Hoy en día, la sola idea de que algo así ocurra en una pantalla de cine y no salgamos pensando que la aventura ha sido la del productor para lograr sacarnos el dinero parece imposible.

Las Aventuras de Tintín: El secreto del Unicornio (a partir de ahora, Tintín) es un verdadero tiro de peli. Cuando comienzan los excelentes créditos de inicio el espectador se ve sometido a una montaña rusa con efectos imposibles que finaliza al encenderse las luces de la sala.

Y todo dentro del paradigma del cine de aventuras de toda la vida, aquel que sabe tomarse su tiempo entre hostia y hostia con momentos igualmente divertidos. Decir que Tintín es la película de aventuras que llevamos años esperando los verdaderos amantes del cine de aventuras es decir poco.

Seguimos tras el salto. Si no habéis ido ya a verla, que estáis tardando:

Tintín une dos historias de los cómics del reportero belga para ofrecernos una película alucinante en la que todas las teclas están ajustadas al nivel perfecto, empezando por la técnica de Motion-Capture elegida para la película, en el techo de su evolución y que ofrece en manos de Spielberg una nueva forma de entender esta tecnología, aprovechando al máximo la caracterización de los personajes (Lo suficientemente realistas para apegarnos a ellos, lo suficientemente animados para aceptar sus acciones imposibles) y no dejándose llevar por las ilimitadas capacidades técnicas a la hora de realizar una planificación espectacular, sí, pero comedida y asentada en los personajes cuando debe hacerlo.

“-Mira Milú…. TETAS…”

A nivel de guión, la película funciona por un hecho que desgraciadamente podría dividir a los espectadores. Spielberg y los guionistas dan por sentado que la gente conoce el Universo que envuelve a Tintín, es por ello que la historia va a saco a partir del minuto cinco. Plano de Tintín con acento en su tupé y homenaje a Hergé, plano de Milú, pequeño monólogo de Haddock sobre su alcoholismo. Retales de presentación para que la película pueda centrarse en lo que tiene que contar, lo cual puede alejar a aquellos que desconozcan el ambiente blanco y “simple” de Tintín y su mundo.

A partir de ahí y con el público ganado en la aventura desde el inicio, la historia se desarrolla entre set pieces y momentos de recuerdo y explicación. No es que importe mucho lo que persiga Tintín, es que lo perseguimos con él, sufrimos con él y nos hartamos de Haddock como él. El McGuffin funciona para nosotros porque funciona con Tintín. El resto viene solo.

Spielberg dota a la película de un ritmo frenético y sin pausa, ayudándose del motion-capture en los momentos más espectaculares para aumentar a ese frenetismo. Pero es en los momentos de pausa, donde la película se frena para explicar un poco la trama, donde Spielberg recuerda que es el mejor de los mejores, y sabe poner la cámara de manera que ayude a seguir los diálogos de los personajes, usando las ventajas de la tecnología en momentos puntuales (el seguimiento al tubito que se cae de la maqueta del Unicornio que adquiere Tintín), dejando que sean los personajes los que fluyan cuando convenga (Tintín con Hernández y Fernández, alguna conversación con Haddock). Spielberg llega a mostrarse comedido incluso en momentos álgidos, como la pelea a espadas entre Haddock y el malo maloso de la película. La cámara quieta y vosotros a darse de tollinas.

Eso sí, cuando hay que darlo todo, la película lo da. Y de que manera. Todas las set pieces son un no parar de espectáculo que finaliza en el mejor plano secuencia de la carrera de Spielberg (por espectacularidad y por ser justificado) y un duelo a grúas que parece ser un “y ahora, MÁS” mezclado con una reinterpretación del clásico duelo final. Yo no pude dejar de pensar que la película me recordaba a una especie de “Indiana Jones y el Templo Maldito” animado e hipervitaminado.

El director y su compañero editor Michael Khan mantienen en alza todas las escenas, amplificando gracias a su trabajo los momentos más cómicos (el eructo de Haddock), lo más dramáticos (La muerte del agente en casa de Tintín) o los más curiosos (las intervenciones de Milú).

“-¡Un Gusiluz!”

Mención especial con cuatro gallifantes de regalo a alguna de las transiciones que Spielberg usa para flashbacks y elipsis. Las que ofrece durante el relato de Haddock sobre su antepasado son esencialmente un Fuck Yea en glorioso 3D. Da gusto ver que la enorme sonrisa de niño de Spielberg durante el rodaje (hay vídeos del rodaje en Intrenés) se ve reflejada en su trabajo con la misma intensidad.

La técnica con la que está realizada la película es la perfecta, ni más ni menos. A pesar de mis pasadas reticencias, el judío barboso deja el listón casi inalcanzable.

Los personajes son cercanos, te los crees y vives sus peligros como si fueran personas reales desde el minuto uno. Siguiendo en cierta medida la tradición del mismo Hergé, ante el exceso físico de los personajes tenemos en contraposición un hiperrealismo de los escenarios destacable. La paleta de colores usada en la película es fuerte, con colores primarios muy resaltados creando la sensación de universo colorido que tienen lo dibujos, lo que ayuda a fusionar personajes y escenarios. Una delicia de ver.

John Williams compone una de la bandas sonora menos intrusivas de sus colaboraciones con Spielberg (y que conste que este hombre puede ser tan intrusivo como le de la real gana). Los temas se suceden dando ritmo a la acción pero sin ningún leit motiv especialmente épico o recordable. Se disfruta en conjunto con las imágenes, aunque Johnny se reserva los créditos finales para reivindicar un par de los temas con más chicha.

“-Aquí huele a pedo…”

Lo malo de la peli. Pues a ver, malo malo, no es, pero conociendo un poco del cómic sabréis que es la cosa más blanca, pulcra y limpia del mundo. Tintín es una mezcla de ideales y buena fe en forma de personaje vacío, que investiga y va de un lado a otro sorteando peligros porque mola investigar cosas. Son los personajes de su alrededor los que aportan sustento a la personalidad del prota. Todos sabemos que al final vencerán, todo saldrá bien y a otra cosa mariposa. Eso no quita que los momentos de suspense suframos por ellos, o que no vibremos en los momentos de pelea on fire. Pero sí que se haga un poco vacua, sin importancia. A servidor eso no le parece un problema, más bien otro elogio que darle a la película. No se toma excesivamente en serio, no pretende ser la gran película de aventuras de la historia, y precisamente por eso sale victoriosa cual Iniesta ante Holanda. Con dos güitos y mucha clase.

Peliculeros y peliculeras del mundo, si os sentís identificados con el espíritu de esta página y nuestros gustos, es de absoluta obligación que veáis Tintín. Es la película que Spielberg nos debía desde la cagada esa del arqueólogo, la nevera y monos con tupé.

“-Tin tin tinnn tin, tin tin tinn tintin tin…
-¿Qué tarareas?
-La banda sonora de la peli… ¿Lo pillas, uhú, uhú?”

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3 comentarios

  1. De lo que no queda ninguna duda…es que te ha gustado. Buena reseña


  2. Pues la peli no esta nada mal…es fiel al comic, aunque mezcla detalles de las diferentes historias de Tintin…pero el ritmo es trepidante y la calidad de la animacion es impecable…la vi en 2D de toda la vida…si no, no podria estar haciendo estos comentarios…esta es de las que merece la pena pagar los 8 eurazos por verlas en pantalla grande…verdaderamente de matricula de honor toda la secuencia de la avioneta…desde el despegue hasta el post aterrizaje forzoso!!! XDDDDDDDDDDD…se sale…


  3. Yo a ver si puedo verla esta semana… Se me derrumbó el plan de verla en Lisboa en flamante V.O. y ahora voy a tener que “tragármela DOBLADA”, jaarl… :-S



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