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Comiqueando… ‘Watchmen’ (1987), de Alan Moore y Dave Gibbons.

28 febrero 2008

Tic… Tac… Tic… Tac… Se acerca la adaptación cinematográfica del cómic más importante de la historia.

por Atreus.

PhotobucketImaginad que en la Norteamérica de los años cuarenta, al tiempo que nacía la figura de los superhéroes de la mano de los tebeos de la Action Comics, influenciados por el éxito de dichos personajes ficticios, nacía la primera orbe de justicieros enmascarados. Hombres y mujeres que armados con grandes dosis de valor, ingeniosos gadgets, mucha presunción y poco sentido del ridículo visual, impartían la justicia a través de las calles del país y ocupaban páginas y páginas en los periódicos. Ellos eran célebres. Ellos eran los Minutemen. Pero, al contrario que en los tebeos y al igual que sucede en el mundo real, se hizo evidente que el bien y el mal no se definen por sus extremos. Que no todo es blanco o negro, y que quien sólo desea creer en valores absolutos tan sólo encontrará ambigüedad y oscuridad.

PhotobucketImaginad que durante los años sesenta, la sociedad occidental vio sorpresivamente el nacimiento del Superhéroe de la mano de un (¿afortunado o desafortunado?) accidente nuclear, y que la presencia de este ser, conocido posteriormente como Doctor Manhattan, acabó por desequilibrar el balance de las dos grandes superpotencias mundiales durante la guerra fría. Un titular de periódico reza “el Dr. Manhattan es un arma imperialista”… y otro reza “el Superhombre existe, y es americano”.

E imaginad que en la actualidad, en la década de los años ochenta, los Estados Unidos han ganado la Guerra de Vietnam, Richard Nixon goza de un segundo y victorioso mandato, y los justicieros enmascarados, ahora conocidos como Vigilantes (“Watchmen”) tienen prohibidas sus actividades debido a un acta gubernamental. El país se alza orgulloso y presuntuoso en la carrera hacia la supremacía mundial, y al mismo tiempo, los rusos amenazan las fronteras de Afganistán y la sensación de un conflicto nuclear es cada vez más palpable. Imaginemos sólo por un momento que estamos en esa década alternativa de los años ochenta, y que el misterioso asesinato de un antiguo Vigilante que trabajaba al mando del Pentágono, conocido como El Comediante, desencadena una serie de profundos acontecimientos… al tiempo que la apocalíptica tensión internacional aumenta cada vez más y más, y el reloj del Día del Juicio Final, como se dice popularmente y como simbólicamente se representa en la portada y primera viñeta de Watchmen, está tan sólo a doce minutos de la medianoche.

Bienvenidos a Watchmen.

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Entre 1986 y 1987, el argumentista Alan Moore (posiblemente, el mejor que ha tenido la industria) y el dibujante Dave Gibbons publicaron, de la mano de DC Cómics, esta oscura, densa y profética historia que con el tiempo, y tras recoger multitud de galardones incluyendo cuatro premios Kirby, cuatro premios Eisner, un premio Hugo, una nominación al Pulitzer e incluso el honor de ser el único cómic en figurar en la lista de 2005 del New York Times de las mejores novelas de la literatura anglosajona de 1923 a la actualidad, ha acabado por ganarse la coletilla de “el mejor cómic de la historia”. Y aunque esta es una afirmación un tanto categórica, razones no le faltan…

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Rasputín y Dave Gibbons (Es broma. El que parece Rasputín es Moore).

Gracias a su carácter de obra de desconstrucción postmoderna, Watchmen se ha alzado como la clave que ayudó al mundo del cómic a evolucionar hacia otros estadios cuando, entrada una nueva etapa de cambios como lo fue la de los ochenta, el público buscaba sensaciones nuevas y más complejas. Moore gestó una gran obra cuyo mérito consistió en coger el concepto y figura del héroe mítico reflejado en los justicieros y los superhéroes del cómic clásico y remoldarlo o desconstruírlo bajo una óptica realística, totalmente humana, e inmiscuida dentro de un entorno oscuro, pesimista y repleto de paralelismos intencionados.

En este sentido, Watchmen es la responsable directa de que en los tiempos actuales proliferen historias fantásticas más realistas y dramáticas en las que primen los sentimientos y motivaciones de los personajes antes que sus propios actos heroicos, y tal fue su repercusión tanto dentro del medio como fuera, que obras capitales del mundo del “noveno arte” posteriores como La Broma Asesina y El Regreso del Caballero Oscuro o ejemplos actuales como The Ultimates o Civil War, e inclusive películas como Batman Begins, The Dark Knight, la saga de X-Men o incluso El Protegido, son deudoras de esta revolución conceptual que se inició con la obra de Moore y Gibbons. Aunque hay que decir que ninguna historia posterior ha conseguido llegar a las cotas de profundidad y densidad de la misma.

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¡Cucú! ¿Sabes jugar al “teto”?

A través de un profundo estudio de la psicología humana y el devenir de la sociedad y la política, el cómic cuenta qué nos podría haber sucedido si los héroes enmascarados hubieran aparecido en el mundo REAL al mismo tiempo que lo hicieron en la consciencia popular norteamericana, y juega con el hecho de que si todas esas fantasías se realizaran, nuestro mundo cambiaría mucho… y no para bien. En este último punto es donde subyace otra de las grandes características de Watchmen, que es su crítica profunda a la sociedad y la política occidentales de los tiempos contemporáneos (cosa que Alan Moore ya había tocado en referencia al fascismo inglés con su otra obra maestrísima V de Vendetta).

Al haber sido escrita y dibujada entre los años 1984 y 1986 y al desarrollarse su trama en esa década, la obra está muy encuadrada dentro de ese marco social. Eran los tiempos de Reagan y de Tatcher, de la Guerra Fría y de las peligrosas relaciones entre las dos superpotencias. Pero al igual que sucede con la mayoría de grandes obras literarias de la Ciencia-Ficción distópica, tales como las de Orwell, Bradbury, Huxley, o incluso Wells en La Guerra de los Mundos por su mensaje, y tantas otras más, Watchmen y su mensaje continúan siendo totalmente actuales y por lo poco que ha cambiado el mundo en muchos aspectos, tristemente.

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Desde el punto de vista técnico tambrién habría miles y miles de aspectos que resaltar. Watchmen es una gran obra de ingeniería artística (asín, a lo bestia) que consiguió trascender el medio gracias al magistral uso de una metanarrativa que concierne tanto a su sentido visual (el detallismo y la planificación del dibujo) como al extrictamente narrativo. Y tan sólo hay una palabra que considero la que mejor describe este aspecto; palabra que, curiosamente, proviene del título de uno de sus capítulos: SIMETRÍA.

Al igual que sucedía en la mencionada V de Vendetta, Moore toma uso de recursos argumentales como los “Flashbacks” y las secuencias simultáneas para conformar una brillante serie de elipsis temporales y espaciales que se enlazan entre sí de forma ordenada y con un sentido de la simetría asombroso, tanto argumental por su parte como artística por la de Gibbons, y que dotan de mayor complejidad y trasfondo a las múltiples historias que nos quiere contar. El uso de todos estos recursos tienen uno de sus más admirables momentos en el capítulo cuarto, en el que pasado, presente y futuro de uno de los personajes principales se enlazan de forma compleja y, al mismo tiempo, lineal y lógica. Y es que una vez conocemos cómics como este o V de Vendetta, comprendemos que Alan Moore se haya erigido como el mejor guionista del noveno arte.

PhotobucketDicha simetría también atañe a la “circularidad” de cada capítulo (o incluso de la propia obra en sí), en cada uno de los cuales algunas frases, elementos o viñetas que los inician, tienen su relación con elementos similares en el fin de los mismos, dando sentido a aquella frase de que “una línea se concluye cuando se convierte en un círculo”. Es en esto que también debemos destacar al fenomenal trabajo visual de Dave Gibbons, que expresa toda esta simetría con un trazo limpio y definido, quizás poco atractivo en un inicio pero totalmente admirable después, y que se luce especialmente en los numerosos “zooms-out” presentes a lo largo de toda la obra (ver el mismo arranque de la historia en la primera página del cómic -a la derecha de este texto-, cuya primera viñeta comienza mismamente con la portada), por el detallismo extremo de multitud de elementos con mensaje (graffitis urbanos, periódicos, panfletos y por supuesto los relojes, muy presentes en toda la obra) e incluso por el cuidado estudio del tiempo reflejado en los objetos en movimiento. Un trabajo a-co-jo-nan-te.

Así pues, debido a toda esta laboriosa complejidad, Watchmen es una obra que es necesario releer multitud de veces. Esto no significa que su lectura sea compleja ya desde el primer momento (todo lo contrario, pues la trama se entiende bien), sino que su inmenso número de detalles visuales, la simultaneidad de tantas líneas narrativas y la carga metafórica de tantos conceptos no hacen sino enriquecer el cómic lectura tras lectura y provocar que, en lugar de aburrir, se disfrute más a cada repaso que le demos y a cada momento que encontremos nuevos detalles. Basicamente es, como dice un pavo llamado Iain Thompson en su estudio Deconstructing The Hero, “una obra que debe ser releída para ser LEÍDA”, pues este tipo de obras “(…) nos enseña algo fundamental acerca del propio proceso de lectura: que al final, muchas grandes obras sobreviven y se perpetúan no por mantener de forma estática verdades eternas, o simplemente por ofrecer la misma experiencia una y otra vez generación en generación, sino por ser lo suficientemente profundas (resonantes, significantes) como para continuar generando nuevas lecturas, incluidas aquellas relecturas revolucionarias que consiguen reorientar radicalmente nuestro punto de vista original.”

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La adaptación cinematográfica:
En estos momentos, el director de 300 Zach Snyder se encuentra ultimando el rodaje de una película que está levantando altas expectativas y temores, y no en vano, tras múltiples intentos fallidos por parte de cineastas tan variopintos como Terry Gilliam, Darren Aronofsky y Paul Greengrass a lo largo de los últimos quince años.

Alan Moore siempre fue reacio hacia el oportunismo de la industria cinematográfica en adaptar todo aquello que tenga éxito en otros campos, en este caso el del cómic. Defiende que sus obras son concebidas única y exclusivamente para ser cómics, ya que utilizan del tal manera todos los maravillosos recursos gráficos y argumentales del noveno arte que, traspasados al celuloide, pierden todo el sentido y se convierten en algo completamente diferente y más simple. Aunque esto es comprensible, quizá Moore peca bastante de huraño y cerrado en este sentido, porque yo siempre digo que habría un buen puñado de formas de adaptar bien, por ejemplo, su V de Vendetta manteniendo el total respeto hacia la obra original y sin necesidad de llegar al bodrio cobarde que los hermanos Wachowski se sacaron de la manga en 2005. PhotobucketDe todas formas, comprendemos que hoy día Moore ande con las pelotas muy hinchadas después de que hayan hecho enormes porquerías cinematográficas inspiradas en grandes obras suyas (Desde el Infierno, La Liga de los Hombres Extraordinarios y la mencionada V de Vendetta). Esto ha acabado por hacer que renuncie a cualquier asociación con las respectivas películas hasta el punto de que ni en los créditos citen su nombre. Aún así, las buenas intenciones de Zach Snyder para con esta adaptación han conseguido, al menos, el beneplácito de Dave Gibbons. Y esto es una buena señal. A la derecha tenéis el teaser poster que él mismo ha dibujado para este proyecto.

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Todo comenzó con este fotograma de prueba de vestuario y de estética visual, presentado juguetonamente por Snyder en medio de uno de los trailers de 300 el año pasado.

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Zach Snyder (el de la chupa de camuflaje) con sus actores y su equipo preparando el rodaje en la llamada “Sala de Guerra” (lo que daría por ver todos esos bocetos que enpapelan las paredes… y a Carla Gugino y Malin Akerman también, claro)

A priori, Snyder cuenta con un casting bastante interesante (encabezado por una, ejem, MUY PROMETEDORA Malin Akerman… ejem) y con su reiterada promesa de llevar a cabo el proyecto con el más absoluto respeto al original, vamos, perfectamente consciente de su importancia. De hecho, sólo se encontró preparado para afrontar este reto tras la experiencia adquirida de realizar dos pinículas tan diferentes la una de la otra como lo son Dawn Of The Dead y 300. Crucemos los dedos para que consiga hacer una pinícula digna…

Por cierto, aquí tenéis una comparativa visual “made in Peliculeros” del reparto principal:

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Clickad sobre la hora y media de potoshó que me acabo de pasar para que veáis el cásting en grande, anda payos porfaplis…

Conclusión:
Esta reseña ha ido especialmente dirigida a aquellas personas que no sólo desconocen Watchmen o no están familiarizadas con el mundo del cómic, sino también a quienes todavía consideran que este es apenas un mundo reducido a historietas para jóvenes y no sepan que goza de obras artísticas que son capaces de trascender el género. Y por lo que más queráis, ¡conoced esta obra antes de la llegada de la película! Watchmen debería estar en la estantería de cualquier persona que considere tener un mínimo de inquietud cultural y es aplicable tanto a lectores de cómics como a los no iniciados, pues como dice Yeray-Muad’Dib en su genial análisis, “el buen arte trasciende estilos y épocas”. Y es, os doy mi palabra, más entretenido que haber leído este tocho de mielda.

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Asín se quedó Alan Moore después de leer esta reseña…

Disponibilidad: tenéis en cualquier librería especializada una fantástica y reciente Edición Absolute de esta magna obra editada por Planeta DeAgostini, en un inmenso tomo de 464 páginas por 35 Euros que, de verdad, compensan.

Más información:
~PlanetaComic (para adquirir la obra por internet).
~Análisis de Yeray-Muad’Dib, que de nuevo vuelvo a destacar dado su profundo estudio y la claridad de su texto (no recomendado a quienes aún no habéis leído Watchmen, ya que desvela muchos detalles y Spoilers).

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