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Viendo… ‘Ellos’ (‘Ils’, 2006), de David Moreau y Xavier Palud.

23 diciembre 2007

por Pablorjeitor.

PhotobucketEllos no querían jugar con nosotros…” Con esta escalofriante frase, dentro de su contexto por supuesto, tenemos ante nosotros una de las pelis que van a ayudar a regenerar el más maltratado de los géneros, por lo menos a mi parecer, como es el de terror.

Según comienza la película tenemos una etiqueta (odiada por muchos, amada por otros) muy conocida: “basado en hechos reales”. Y antes de continuar, hago un inciso importante. Esta denominación que muchas veces se utiliza para dramatizar la acción de las películas, ha sido torturada muchas veces, ya que muchos telefilmes horribles la utilizan muy chabacanamente. Otras veces se miente, y descaradamente, pero con resultados satisfactorios, como hacen los geniales hermanos Coen. Sea como sea, no se debe olvidar que todas las historia tienen su realismo porque aunque un autor cree mundos fantasiosos, estos no dejan de ser parte de sus ideas, sueños y experiencias.

Volviendo ya a la peli, el caso que atañe y que se supone real, se trata de una historia que los directores David Moreau y Xavier Palud oyeron cuando estaban rodando un videoclip en la antigua Checoslovaquia. Partiendo de tal anécdota tenemos la historia de Clementine y Lucas, una profesora y un novelista, que viven en una casa de campo en los alrededores de Bucarest y que, sin saber cómo, son acosados por una serie de visitantes cuya función en la casa no es la de robar, sino la de asustarlos, y si es necesario darles muerte. El acoso y las ganas de no cascarla les llevarán a una lucha entre ellos y los visitantes que sólo conducirá a saber quién sobrevivirá.

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El grueso de la historia es este, puesto que el desarrollo de la acción implicará una serie de factores determinantes, que relato a continuación.

Por un lado, los directores Moreau y Palud nos dejan una dirección buena, con una narración mejor, ya que la película, hecha con cámara digital, busca los planos sugerentes donde nada está donde parece estar, y donde siempre parece que a los personajes les acecha un peligro constante, algo que ellos quieren dejar claro y que hacen muy bien. Para lo que vamos a ver, hay una introducción con una madre y una hija, cuyo coche se avería y que acaban sufriendo un desenlace fatal por parte de los misteriosos habitantes. Esta parte es irrelevante en la historia, pero no es inadecuada para preparar el espectador sobre lo que va a ver, o mejor dicho, intuir. Tenemos planos opresivos, que nos dan sensación de claustrofobia llegando a límites muy acentuados de la misma, como veréis en cierta parte del final del film. También cámara en mano, un recurso en mi opinión muy adecuado si se quiere mostrar un acto de manera más violenta. Y un ritmo casi perfecto, si no fuera por la irregularidad del último tercio de película, donde un desenlace algo tópico se soluciona gracias a un gran epílogo. También podría señalarse como algo negativo la poca profundidad de los personajes, pero bueno, es un dato en cierto modo subjetivo, puesto que su directores (que también facturan el guión) no pretenden dar un mensaje concreto, sino que su objetivo es hacer una película de terror que asuste, y esta lo consigue en varios momentos. Pero, en cómputo general, la tensión de esta película está muy lograda, gracias a un manejo de la cámara por parte de los dos bastante preciso.

La fotografía, de mano de Alex Cosnefroy no deja de ser oscurísima toda la peli, algo que evidentemente siempre queda bien en una peli de terror, pero que en este caso ayuda también a situar puntos de mucha inquietud, no a través del susto fácil, sino para ocultar la identidad, durante gran parte de la peli, de los visitantes. Digamos que cumple su función de una manera correcta sin espectacularidades. Los protagonistas , están, a mi criterio, bastante bien, tanto Lucas (Michäel Cohen), como Clémentine (Olivia Bonamy). El primero es un escritor fracasado sin inspiración, que tan solo pasa las horas perdido en su propia miseria. Ella es una profesora de buen corazón que, enamorada de él, se conforma con vivir a su lado. Lo mejor de ellos es tal vez el saber dar esa sensación de vida sosegada, y cómo sus instintos fluyen poco a poco hasta la desesperación.

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Otro aspecto negativo/positivo, y ahí ya dependerá única y exclusivamente del espectador, es la ausencia de música en toda la película. Un aspecto que personalmente, creo que refuerza, sobre todo porque ambienta mejor ciertos parajes. Pero, aquí en mi opinión, hay un factor que para algunos puede ser muy positivo, como es el juego del sonido. En la peli, cada asaltante acaba haciendo una serie de ruidos característicos, como si intentasen comunicarse, o asustar, pero llegan a parecer animales depredadores al acecho de sus presas.

Una cosa curiosa de este género, es que a muchos, les desconcierta que los antagonistas, o vulgarmente “los malos”, no se personifiquen a los tres minutos de película, y para muchos esto significa un disgusto durante gran parte del film. No debe cometerse este error, porque pelis así, al igual que estas, no significan que nos vayan a vender una historia de psicópatas absurdos que coleccionan tripas. Y este no es el caso. Esta película, da vigor al cine de terror europeo, últimamente muy activo, y crea lo fundamental en el terror: pasarlo mal. No es una maravilla del séptimo arte, pues no vamos a redescubrir al género con ella, pero gracias a gente como Moreau & Palud, o el atrevido Neil Marshall (no os perdáis bajo ningún concepto The Descent), el cine de terror respira un poco y tal vez dé paso a una recuperación altamente necesitada.

Creo que el camino es este, porque aunque los temas en el terror empiezan a ser los mismos, si es bueno darle un aire renovador, con el que demos vuelta y media a los tópicos, u otras saturaciones innecesarias de sustos fáciles. Y, además me parece muy digna la interpretación de la película por parte de ambos directores, pues nunca intentan dar una moralidad mayor de la necesaria, así como tampoco niegan que lo que querían era asustar, no crear grandes personajes con “profundidades profundas” y un guión lleno de metáforas y simbología. Es un esquema sencillo pero bien llevado, y sobre todo recuerda, no dejes tu cerradura sin seguro, nunca sabes quién te quiere visitar.

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Lo mejor: la dirección, sin lugar a dudas, y los juegos de sonido.

Lo peor: cierta parte de la película, sobre todo a la mitad, pierde en instantes un poco el ritmo. Y la ausencia de banda sonora.

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One comment

  1. Anoche la vi… mi intuición me tricionó: ¡no me di cuenta e que eran unos críos!, de repenté me trasladé a la peli “Los chicos del maíz”, de alta tensión, y un final sobrecogedor, cuando se confunden entre la gente después de abandonar el escenario del crímen subiendo al autobúa…
    muy recomendable,



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