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‘Blade Runner’: 5 máximos valores.

31 octubre 2007

por Atreus.

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Celebrando el lanzamiento en DVD de Blade Runner: The Final Cut, el montaje definitivo de la obra maestra de Ridley Scott y del cine en general, y que está previsto para el día 11 de diciembre de 2007, me dispongo a rescatar, retocar y completar un pequeño texto que meses atrás escribí en el foro Más Allá de Orión tras la solicitud de un forero a los allí presentes de citar, al menos, cinco de los máximos valores de la película. Sirva esto como preámbulo a la reseña que me comprometo escribir entrado el año 2008 cuando haya podido ver y saborear el nuevo y definitivo montaje, presentado este año en los festivales de Venecia y Sitges con gran éxito de crítica. (Actualización: podéis leer dicha reseña clickando AQUÍ)

¿Qué esconde Blade Runner? ¿Qué oculta su historia aparentemente simple en la que un policía “Blade Runner” debe dar caza y “retirar” a cinco replicantes u hombres artificiales que han escapado y se ocultan en una caótica Los Angeles del año 2019? ¿Qué la hace tan trascendental y poética?

1. Filosofía:
Una de sus grandes cualidades, si no la que más, es el trascender el cine por suponer una enorme disertación acerca de cuestiones filosóficas de primer grado, implícitas en nosotros, y que nos llevan atormentando desde que la humanidad adquirió el uso de la razón; así como por hacer que el espectador se sumerja tras su visionado en un tormentoso mar de preguntas sin respuesta acerca de la existencia (“¿de dónde venimos?”), nuestra propia identidad (“¿qué somos?”), y el final al que nos conducen nuestros caminos (“¿a dónde vamos?”, “¿cuánto voy a durar?”), algo que tan sólo otra película como 2001 Una Odisea Del Espacio de Kubrick consigue transmitir. E incluso mencionaría también a Inteligencia Artificial, de Spielberg.

2. Simbología:
Blade Runner es un film que juega mucho con el simbolismo. El grandísimo número de detalles / imágenes / elementos metafóricos y alegóricos que hay, o que al menos creemos ver, refuerzan de alguna forma las cuestiones explicadas en el anterior punto y, al mismo tiempo, aportan a la película otro tipo de mensajes, como el religioso (las continuas referencias al Paraíso Perdido de Milton, el mito del ángel caído, el infierno representado en la ciudad de Los Ángeles, el énfasis de la película en los ojos y en el concepto de la inmortalidad, el teocentrismo que rodea a la figura de Eldon Tyrell (Joe Turkell), el replicante Roy Batty (Rutger Hauer) en busca de su creador para conseguir más vida y su posterior descenso metafórico a los infiernos en el elevador, la paloma blanca ascendiendo tras su muerte, etc.), el mitológico (el tantas veces tocado discurso de la creación contra su creador… o en esencia el del hombre contra Dios) e incluso el mensaje “Nietzschiano” (la muerte de Dios -Roy Batty matando a Tyrell- y la posterior consecución del Superhombre -las muestras de su poderío físico y su plena conciencia final-).

3. Profecía:
bladerunner.jpgOtras de las grandes cualidades de Blade Runner es su minuciosa visión sociopolítica, y como se suele decir siempre, lo bien que veinticinco años atrás supieron anticiparse a problemas de triste actualidad como la globalización, el hermetismo individual, la contaminación, la extinción progresiva de especies animales, la búsqueda cada vez más necesaria de lugares mejores que el mundo que nos rodea (las colonias del Off-World, el Mundo Exterior), las enfermedades y su cruel aprovechamiento con fines comerciales (tal es una de las posibles lecturas del caso de J.F. Sebastian), la corrupción de elementos culturales como el lenguaje (ese idioma urbano, amalgama de muchos otros) o las tradiciones (esas Geishas fumando y tomando anticonceptivos), la cada vez mayor dominación de oriente sobre occidente, los peligros de jugar a ser Dios con la ciencia, y hasta diría el perenne uso del esclavismo (los replicantes en las colonias). Todo ello un fiel reflejo de nuestra triste actualidad.

4. Realidad e identidad:
Otra cualidad, muy relacionada con la obra (en general) de Philip K. Dick (el autor del libreto en que se basa ligeramente Blade Runner), es la confusión de identidades de los protagonistas y lo bien utilizada que está a lo largo del metraje de cara al espectador. Comenzamos creyendo que los replicantes son cuasi-cyborgs asesinos sin piedad y al final acabamos con la sensación no sólo de que así son en realidad los humanos, sino también de que la línea que separa ambas identidades (humana y replicante) es tan fina que tal vez ni siquiera exista, pues ambas funcionan a modo de metáfora del ser humano, separando a quienes han perdido todo rasgo de humanidad de quienes todavía son capaces de sentir como tal. Y la progresión “in crescendo” en la que, en este sentido, se va narrando la confusión de identidades primero de Rachel (Sean Young), y, en perfecto paralelo, de Deckard (Harrison Ford), es, simplemente, magistral por parte del realizador y el guionista.

5. Cinemática:
Y para finalizar, y no por ello menos importante, la otra cualidad es su pulcritud en los aspectos técnicos. Blade Runner es una de tantas muestras de lo que puede llegar a ser un film cuando todas las personas en todos sus respectivos campos dan todo lo mejor de sí mismos en favor de la historia que quieren contar. El diseño artístico, fantástico a la vez que verosímil (algo muy complicado de conseguir cuando hablamos de ciencia-ficción); la fotografía de Jordan Cronenweth, con esos claroscuros y esos focos de luz, magnífica; la realización de Scott, de lo mejor junto a su otra obra maestra Alien, y muy alejado de sus tristes toques videocliperos actuales; los actores, todos soberbios; la banda sonora de Vangelis, en fin, qué decir de una de las más atípicas y evocadoras de la historia del cine (y sin la cual el film perdería un amplio porcentaje de su intensa y vívida atmósfera); y el guión final de Fancher y Peoples, maravilloso en todo, desde los grandes -y reales- conocimientos científicos en materia de genética que maneja, hasta por la magnitud de su mensaje y la poesía de su final.

Conclusión:
roy.jpgEstrenada en 1982 después de múltiples mutilaciones por parte de los productores (incluyendo la imposición de voces en off y de un “final feliz” catastróficamente lamentable, que por fortuna se eliminó en la edición en DVD del Corte del Director de 1992), la película fue un fracaso de taquilla que, sin embargo, se ha venido revalorizando como ninguna otra hasta convertirse en uno de los clásicos de culto por excelencia del Séptimo Arte. Se comprendió, al fin, que la película escondía grandes capas de profundidad bajo su aparente simplicidad argumental de corte “noir”, y que, al igual que el mito de la caverna de Platón, Blade Runner funciona como una parábola pesimista sobre el ser humano y el valor de todo aquello que nos hace humanos y nos estimula a mirar más allá, frente a un mundo que, cada vez más y más, se ahoga en su propia deshumanización.

Artículo relacionado: CRÍTICA: ‘Blade Runner: El Montaje Final’ (‘Blade Runner: The Final Cut’; 1982/2007), de Ridley Scott.

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5 comentarios

  1. El final de blade runner con ese monólogo legendario es lo mejor que ha dado la historia del cine.


  2. ¿Qué puede llevarte a calificar de “libreto” la obra maestra de Philip K. Dick?


  3. Hola Javier.

    Este es un texto de 2007. Tal vez hoy en día no habría usado ese término, pero está obviamente usado como sinónimo de “libro” (y no de “texto para ópera”). Podría haber dicho también “texto”, “trama”, “escrito”, “obra”, etc. Una cuestión meramente semántica.

    ¿Es que acaso has creído que lo hago en sentido negativo?


  4. Hola, lo cierto es que sí se percibe una connotación de desdén, por decirlo así. En cierto modo, como si utilizaras el término “panfleto” o “trabajillo”; pareciera que considerabas el libro una obra menor. No digo que fuera ése el sentido que querías dar a la frase, probablemente no lo era, pero tal vez sí se transmite ese mensaje por la palabra que utilizaste – al menos es el tono que me llegó a mí cuando lo leí -. Por lo demás es un artículo interesante.


  5. Nada más lejos de la realidad. Dick es uno de mis autores favoritos, y ‘UBIK’ una obra maestra que adoro y que ya he leído 3 veces (tengo una reseña sobre el libro, por si te interesa). En lo personal sí considero que ‘DADOES’ es una obra menor, no diré que de la entera obra literaria de Dick, pero sí de lo -poco, por desgracia- que de momento he leído de él. Me gustó, pero bastante menos que otras. Aunque han pasado tantos años desde entonces que se merece relectura.

    En cualquier caso, en el texto de este post no he querido verter mi opinión sobre el libro. Como digo, lo llamé “libreto” por no usar la manida palabra “libro”. Manías semánticas que tiene uno.

    Muchas gracias por tu visita Javier.



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