por Atreus.

Cada vez que se cumple un nuevo aniversario del fallecimiento de uno de los más grandes artistas musicales que ha dado el cine en toda su historia, no puedo dejar de recordar el descorazonador SMS que un colega me envió al día siguiente de su fallecimiento, hace ya cinco años. Por aquel entonces yo ya residía en el extranjero, y no hacía ni quince o veinte minutos de que se me había roto el corazón tras leer la noticia atrasada en Comingsoon. El mensaje, bastante descriptivo acerca del lamentable borreguismo intelectual de nuestra sociedad, y sobre el que no hace falta que haga más comentarios, decía lo siguiente:
“Guille, me acabo de enterar que ayer murió Jerry Goldsmith… y en este puto país sólo se habla de la muerte de Carmina Ordoñez. Puta ignorancia.“
Hace un año, en el cuarto aniversario, publiqué una entrada en la que comenté cuánto ha significado y continúa significando la música de Jerry Goldsmith para mí. Es breve; podéis leerla clickando AQUÍ. En ella comenté que para el quinto aniversario intentaría preparar una reseña especial acerca de su vida y obra, pero es evidente que a tenor de lo poco que últimamente hemos podido actualizar este blog, me falta el tiempo (y de tan vagoneta que soy, hasta repito el banner y todo!). Que mis palabras del año pasado sirvan, entonces, para volver a homenajear a este gran maestro a quien muchos echamos tremendamente de menos, y del que poco a poco continúo descubriendo verdaderas joyas de ese arte que es la música de cine.
Eso sí. Esta vez, gracias al YouTube, hagamos una recopilación de algunos de sus mejores momentos musicales para que al menos esto no quede tan soso. Algo poco original, la verdad, y considero además que un sólo track independiente no representa ni un mínimo ápice del trabajo de desarrollo musical y de simbiosis con la imagen que puede tener una buena banda sonora (por eso no me gustan los “best of” y demás recopilaciones), pero espero que al menos os gusten estas muestras de auténtico genio.
Vayamos con los vídeos:


La Criatura de Frankenstein, uno de los iconos más importantes de la literatura y el cine universales, y figura central de películas como esta absoluta genialidad, nació en la mente de Mary Wollstonecraft Godwin, posteriormente 

